Las partes del esparrago

Las partes del esparrago

El esparrago es una planta vivaz perteneciente a la familia Liliaceae, cuyo nombre científico es el de Asparagus officinalis L.

Posee un sistema rizomático subterráneo en forma de plataforma, del que surgen las raíces de la planta. Existen dos tipos de raíces:

Partes del esparrago

Raíces principales, que son cilíndricas y carnosas, y surgen directamente de la plataforma rizomatosa; realizan un importante papel como órganos acumuladores de reservas, principalmente en forma proteínica e hidrocarbonada. Suelen durar varios años, a lo largo de los cuales aumentan su tamaño en longitud y grosor. Anualmente, estas raíces se renuevan siempre en una zona de la plataforma rizomatosa situada en un plano superior al anterior.

Raicillas: Son raíces de calibre más pequeño que surgen a lo largo de las raíces principales, jugando un papel muy importante en la absorción de agua y nutrientes.

Al conjunto formado por la plataforma rizomatosa y las raíces se le conoce, cuando la planta es pequeña, con el nombre de «garra».

El rizoma va creciendo continuamente, llegando a alcanzar un gran tamaño. En la base de esta plataforma rizomatosa aparecen continuamente yemas de las que se originan los tallos del espárrago o «turiones» que constituyen la parte comestible de la planta. En un principio, y mientras se desarrollan bajo tierra, estos turiones son blancos y poseen unas hojas escuamiformes muy pegadas a los propios tallos. Cuando se dejan crecer libremente al exterior, adquieren un color verde, pueden sobrepasar la altura de 1,5 m y desarrollan ramas laterales provistas de hojas muy rudimentarias y escuamiformes, que son en realidad tallos modificados como cladodios, en los que se efectúa de forma intensa la fotosíntesis.

Tallo y helecho de una planta de espárrago, con flores, frutos y semillas
Tallo y helecho de una planta de espárrago, con flores, frutos y semillaselecho de una planta de espárrago, con flores, frutos y semillas

El espárrago es una planta dioica, por lo que existen plantas portadoras de flores masculinas y plantas de flores femeninas.

La infrutescencia es una baya, roja en la maduración, redondeada y dentro de la que existen tres compartimentos en cada uno de los cuales aparecen 1 ó 2 semillas negras de forma triangular. Cuarenta o 50 semillas de espárragos pesan un gramo y su capacidad germinativa oscila entre tres y cinco años. La polinización es cruzada y entomófila.

Fisiología del crecimiento, desarrollo y la producción

Como ha sido indicado, el espárrago es una planta vivaz, en cuyo rizoma se producen mecanismos de formación y acumulación de reservas así como la formación de nuevos órganos.

La planta vegeta siempre y cuando la temperatura esté situada por encima de 10°C, si no existen otras circunstancias restrictivas, como sequía, etc.

Las reservas formadas por su parte aérea son acumuladas en forma de hidratos de carbono y proteínas en las raíces principales, de consistencia carnosa.

Estas reservas acumuladas en un año determinado juegan el papel más importante de todos los que inciden en la emisión de turiones al año siguiente, desde la plataforma rizomática.

La duración de un esparragal es muy grande, citándose casos de haber alcanzado cincuenta años de longevidad. Sin embargo, la duración media de una plantación comercial de espárragos es de unos 10-15 años.

Desde un punto de vista agronómico en un cultivo de espárragos se distinguen las siguientes fases:

—    Fase de formación de «garras»

Que es el período que transcurre entre la siembra y la formación de plantas, con un rizoma, suficientemente desarrollado para que pueda ser plantado con ciertas garantías. Esta fase suele durar entre uno y dos años, como se verá posteriormente.

—    Fase improductiva

Que comienza con la plantación de las «gatras» obtenidas en los semilleros. Esta fase suele durar dos años, a lo largo de los cuales no se cosechan los turiones formados, sino que se dejan que se expansionen vegetativamente, para que se elabore la mayor cantidad posible de sustancias nutritivas que serán almacenadas en las raíces carnosas.

Fase productiva

Se distinguen en ella tres períodos:

  • —    Período de recolección, en el que van siendo cosechados los turiones, antes de que se rematen vegetativamente en ramas y hojas. Suele coincidir con el período primaveral.
  • —    Período libre de vegetación, en el que no se cosechan los turiones, dejando que crezcan y se transformen en tallos con ramas y hojas. En este período se produce la elaboración de las sustancias de reserva que serán acumuladas posteriormente. La floración y fructificación transcurren asimismo en este período.
  • —    Período de reposo vegetativo, propio de las zonas templadas, generalmente acaece entre él otoño y el invierno. Las plantas dejan de crecer, se agostan, quedando finalmente y en su totalidad secos los órganos aéreos de las mismas, que son podados.

La temperatura es un factor importante en el ritmo de crecimiento de los turiones, habiendo constatado algunos autores, como Culpepper y Moon (cita a Moreau et al., 1977), que pasa desde 1,8 cm/día a 13°C, hasta 3 cm/día a 17°C.

El sexo de las plantas de espárragos también influye en la producción de turiones. Así, los pies machos originan una productividad mayor y más precoz que las plantas hembras, pero, sin embargo, el tamaño medio de los turiones producidos por las plantas masculinas es menor que el que producen los pies femeninos (Edmond et al., 1975).

Desde un punto de vista genético, cabe decir que el sexo está regido por un par de alelos, siendo dominante el gen inductor de la masculinidad. Las combinaciones posibles son las siguientes:

  • —    XX da lugar a plantas femeninas.
  • —    XY da lugar a plantas masculinas y ocasionalmente andromonoicas.
  • —    YY da lugar a plantas masculinas.

Lazarte y Garrison (1980) han efectuado un interesante estudio de modificación de la expresión del sexo en espárragos mediante la aplicación de fitohormonas, que en suma es el siguiente:

—    La pulverización a turiones de plantas femeninas (XX) con una solución a base de ácido giberélico (GA3) a la dosis del 5 por 1.000 unida a una solución de PBA (benzol­amino-purina) a la dosis del 1 por 1.000, o simplemente la utilización de ácido giberélico a la dosis del 2 ó 5 por 1.000 inducía el desarrollo de flores estaminadas, aunque androestériles.

—    La aplicación a plantas masculinas de genotipo XY de una solución de 10 ppm de PBA, sola o con glucosa al 5 por 100, inducía la formación de una mayor cantidad de flores hermafroditas, aunque tras la polinización los frutos no poseían semillas.

—    La aplicación a turiones de plantas masculinas del genotipo YY de una solución de 100 ppm de PBA, sola o con glucosa al 5 por 100, hacía desarrollar flores hermafroditas cuyos óvulos desarrollaban bien los intertegumentos y la chalaza, aunque no los sacos embrionarios. Con este mismo tratamiento se observaba una reducción de la longitud de los estambres y un incremento de la androesterilidad.

Benson (1982) ha encontrado en variedades tipo U. C. (Universidad de California) diferencias morfológicas en el sistema aéreo, atribuibles a su propio sexo.

Ciclo de desarrollo y de crecimiento de la planta de espárrago
Ciclo de desarrollo y de crecimiento de la planta de espárrago

Ciclo de desarrollo y de crecimiento de la planta de espárrago en vivero (A), establecimiento de la esparraguera (B) y en primer año de producción (C). S es siembra; G es germinación; B es brotación de turión; Co es cosecha de turiones; Fo es desarrollo del follaje; Fi es floración; Se es senescencia y R es receso invernal

Partes de un arbol frutal y ciclo vegetativo

Partes de un arbol frutal y ciclo vegetativo.

El sistema radicular, la raiz pivotante el sistema de anclaje y los tipo de suelos, la zona pilifera, los pelos radiculares, la absorcion de agua y sales minerales.

Tipos de yemas

Las yemas pueden pueden ser clasificadas de la siguiente forma:

por posición:

  • terminal, cuando está ubicada en la punta de una ramilla;
  • axilar, cuando está ubicada en la axila de una hoja (también denominadas laterales);
  • adventicia, cuando ocurre en los demás lugares, por ejemplo en el tronco o en las raíces.

Clasificación de yemas.

por condición:

  • accesorio, cuando una yema secundaria se forma aparte de la yema principal (axilar o terminal);
  • inactiva o aletargada, cuando el crecimiento de la yema ha sido nulo durante un largo tiempo. Es posible que la yemas pasen de poco tiempo a años inactivas;
  • pseudoterminal, cuando una yema axilar reemplaza a una terminal (como sucede en la ramificación simpodial).

por morfología:

  • escamosa o recubierta, cuando escamas cubren y protegen las partes embrionarias;
  • desnuda, cuando no está cubierta por escamas;
  • vellosa, cuando está protegida por vellos.

por función:

  • vegetativa, cuando sólo contiene elementos vegetativos;
  • reproductora, cuando contiene flor(es) embrionaria(s);
  • mixta, si contiene hojas embrionarias y flores.

FRUTALES DE PEPITA (manzano, peral, membrillero)

1. Dardo: tiene una yema de madera en la punta.

2. Lamburda: tiene una yema mixta en la punta.

3. Brindilla: mide 40-50 cm. Las yemas laterales son de madera y la terminal puede ser de madera (brindilla simple) o mixta (brindilla coronada).

4. Bolsa: es un engrosamiento que se forma cuando tiene unos añitos. Acúmulo de yemas.

Los frutos van a ir sobre lamburdas, bolsas y de vez en cuando en brindillas coronadas. Hay que conocerlos bien porque tendremos que mantenerlos en la poda, no eliminarlos.

FRUTALES DE HUESO (melocotonero, ciruelo, albaricoquero, nectarino, cerezo, almendro.

• Ramo mixto: miden entre 30 y 100 cm. Es una especie de brindilla pero las yemas laterales son de flor, algunas de madera y la terminal de madera.

• Ramillete de mayo: más cortito, de 15 a 30 cm. Muy típico en cerezo. Posee yemas de flor y alguna de madera.

En el tema de la poda verás la utilidad que tiene conocer todas las partes y elementos que forman un árbol frutal.

Fenomenal video de  Cultivos Leñosos de Carmina Reig Valor Fecha: 24/01/2012

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Las partes de la planta. El fruto y su clasificación

Las partes de la planta. El fruto y su clasificación

Origen del fruto


Partes de fruto en pera

Partes del fruto en pera

En las plantas con flor, el fruto es el conjunto del ovario maduro y todas las demás piezas florales. En sentido botánico, se llama fruto sólo al ovario maduro. En términos coloquiales, la palabra suele usarse sólo para describir los frutos suculentos y comestibles de las plantas leñosas, los de matas y arbustos, como el tomate o el melón, y algunos otros más pequeños, como la fresa o la frutilla.

En condiciones naturales, el fruto suele formarse una vez que ha tenido lugar la fecundación del óvulo, pero en muchas plantas, casi siempre variedades cultivadas, como los cítricos sin semilla, la uva y el pepino, el fruto madura sin necesidad de fecundación; este fenómeno se llama partenocarpia.

En cualquier caso, la maduración del ovario provoca el marchitamiento de los estigmas y las anteras y el agrandamiento del propio ovario. Los óvulos presentes en el interior de los ovarios fecundados se desarrollan y forman las semillas. En las variedades partenocárpicas éstas no se desarrollan y los óvulos mantienen el tamaño original. La principal función del fruto es proteger las semillas durante su desarrollo; en muchas plantas también favorece su dispersión.


Partes de la flor

Partes de la flor

Estructura del fruto

Al madurar, las paredes del ovario se desarrollan y forman el pericarpio, constituido por tres capas:


Partes del fruto

Partes del fruto

La más externa o epicarpio suele ser una simple película epidérmica lisa, como en la uva; con pelo, como en el melocotón; o recubierta de cera, como en la ciruela. Proviene de la capa externa del ovario, originada por la epidermis inferior de la hoja carpelar.

El grosor de la capa media o mesocarpio y de la interna o endocarpio es muy variable, pero dentro de un mismo tipo de fruto una de las capas puede ser gruesa y las otras delgadas.

En los frutos carnosos, la pulpa suele corresponder al mesocarpio, como ocurre en el durazno y la uva, o puede ser seca y esponjosa como en la naranja. La semilla o las semillas, dispuestas dentro del pericarpio, constituyen en ciertos casos la totalidad de la porción comestible del fruto.

Clasificación de los frutos

Para la adecuada clasificación de los frutos hay que tener en cuenta muchas características. No obstante, es posible tener una buena aproximación a los distintos tipos de frutos observando: el número de carpelos, la consistencia y la dehiscencia.

Número de carpelos que forman el fruto

Los frutos que derivan de una flor con un solo carpelo, monocarpelar, se denominan monocárpicos (ej. ciruela, aceituna, aguacate).


Ciruela

Ciruela

Aceitunas

Aceitunas

Aguacate

Aguacate

Si por el contrario derivan de una flor con ovario pluricarpelar, tenemos dos posibilidades:

1. Que los carpelos estén unidos, formando un único ovario: frutos policárpicos (ej. manzana, naranja, kiwi).


Manzana

Manzana

Naranja

Naranja

Kiwi

Kiwi

2. Que los carpelos estén separados entre sí: frutos múltiples (ej. mora, fresa).


Mora

Mora

Fresas

Fresas

Hasta aquí siempre hablamos de frutos originados de una única flor. En algunos casos, las plantas tienen flores dispuestas unas muy cerca de las otras. Este conjunto se denomina inflorescencia. El ovario dentro de cada flor dará un fruto unido al eje central, por lo que a todo el conjunto se lo conoce como infrutescencia (ej. higo, piña).


Piña

Piña

Higo

Higo

Consistencia del fruto

Hay frutos cuyos pericarpios se mantienen delgados; a estos frutos se los llama secos. En cambio, hay otros frutos cuyos pericarpios acumulan sustancias alimenticias; a estos se los denomina carnosos.

Dehiscencia del fruto


Frutos indehiscentes

Frutos indehiscentes

Hay algunos frutos que al madurar permanecen cerrados y sus semillas quedan en el interior; estos son los frutos indehiscentes. En estos casos, para que las semillas se liberen y alcancen la tierra para germinar, el fruto debe caer al suelo y pudrirse o ser ingerido por un animal.


Frutos dehiscentes

Frutos dehiscentes

Otros frutos se abren espontáneamente y expulsan las semillas al madurar: son los frutos dehiscentes. Esta dehiscencia puede ser longitudinal, transversal o poricida. La dispersión de las semillas depende de la distancia a la que fueron expulsadas y de factores como el viento y el agua.

Los frutos se clasifican utilizando el conjunto de atributos que acabamos de mencionar: número de carpelos, consistencia y dehiscencia.


Clasificación de los frutos

Clasificación de los frutos

Partes de un fruto citrico, naranja, mandarina, limon, pomelo

Partes de un fruto citrico, naranja, mandarina, limon, pomelo.

FLAVEDO Y ALBEDO.

En el flavedo son importantes los pigmentos y los aceites esenciales. Los pigmentos dan su color amarillo o anaranjado a los frutos. Antes de madurar predomina el color verde del pigmento clorofila (el mismo que tienen las hojas). A medida que la fruta va madurando aparecen los caroteroides que estaban enmascarados por la clorofila. Pueden utilizarse sustancias que destruyen la clorofila para acelerar la aparición de los carotenoides (desverdización). Los principales carotenoides son: caroteno, xantofila y criptoxantina.

El contenido global de carotenos es mayor en las naranjas, le siguen las mandarinas y es muy pequeño en las limas, limones y pomelos. En las naranjas oscila de 30 a 300 miligramos por kilo de corteza fresca; en las mandarinas de 80 a 140 y en los demás de 1 a 5 miligramos.

En la corteza del limón existen flavonas (que son otros pigmentos) en mucha mayor proporción que las naranjas (1,5 miligramos en limón; 0,08 miligramos en naranjas).

Los aceites esenciales también se localizan en células especiales de la corteza. En las naranjas y mandarinas predomina el limoneno; en los limones existen además de limoneno otros terpenos. La proporción en que se encuentran los diferentes terpenos es la que da el aroma característico de cada fruta. Uno de los cítricos más aprovechados por su aceite esencial es el bergamota que se emplea para fabricar agua de colonia y aromatizar el té.

Entre los azúcares predomina la glucosa (63%), la fructosa (20%) y la sacarosa (16%).

Las sustancias pécticas tienen la propiedad de embeber grandes cantidades de agua y formar un gel, de aquí la importancia del albedo para la elaboración de mermeladas.

Los glucósidos se encuentran no sólo en el albedo, sino en el jugo de los cítricos. El más importante es la hesperidina que se encuentra en todas las especies (excepto en el pomelo donde es sustituida por la naringina). Cuando hay heladas que afectan al fruto se forman cristales insolubles de hesperidina, principalmente en la pulpa, que sirven para diagnosticar las heladas (excepto lógicamente en el pomelo).

Entre los ácidos orgánicos destacan el ácido cítrico (90% del total) y después, sorprendentemente, el málico (de las manzanas) y el oxálico (de las acederas).

ENDOCARPO

El endocarpo es de la parte comestible de los cítricos. Mientras que en mandarinas, naranjas y pomelos la parte comestible supone el 80% del peso de la fruta, en el limón oscila del 65 al 70%. El conjunto de pulpa y zumo tiene la composición promedio reflejada en el cuadro de la página anterior (que varía mucho de una a otra especie y de una a otra variedad) medida en porcentajes sobre dicha parte comestible.

Como puede comprobarse, el contenido de proteínas y lípidos es sumamente bajo en los cítricos. Los sólidos solubles que se encuentran en el zumo de los cítricos están constituidos, al iniciarse la maduración, por muchos ácidos y pocos azúcares. Posteriormente, a lo largo de la maduración, disminuyen los primeros y aumentan los segundos, excepto en los limones donde perdura el ácido cítrico incluso maduros. En una naranja madura los azúcares del zumo suponen cerca del 75% de los sólidos solubles.

El ácido cítrico viene a suponer el 90% de los ácidos totales (cítrico, málico oxálico y ascórbico) dependiendo de las especies y variedades. La proporción de ácidos sobre el total del zumo suele ser del 1% en naranjas y mandarinas, pero llega al 6% en limones.

Resulta notable la desproporción entre el potasio y el sodio así como entre el calcio y el magnesio.

Respecto a las vitaminas, los cítricos contienen cantidades relativamente importantes de ácido ascórbico (vitamina C) por lo que se utilizaban en las largas travesías para combatir el escorbuto.

Una pieza de 200 gramos cubre las necesidades diarias de un adulto.

El contenido en Vitamina A de una naranja apenas si cubre el 4% de nuestras necesidades diarias. Tampoco los contenidos de vitaminas B y P alcanzan a cubrir dichas necesidades diarias.

ÍNDICE DE MADUREZ

Se trata de una “ratio” o relación entre el extracto seco de los sólidos solubles del zumo (E), en el que como hemos visto predominan los azúcares, y la acidez (A), que se considera como si toda ella fuera debida al ácido cítrico.

M = (E) / (A)

(E) Se mide en grados Brix. Cada grado Brix equivale a un 1% de azúcares que se determina en hidrómetros graduados y modernamente en refractómetros.

(A) Se mide neutralizando la acidez del zumo con sosa decimonormal.

A partir de aquí se calculan los gramos (teóricos) de ácido cítrico por litro.

El índice de madurez aumenta a medida que se acerca el momento de la recolección. Como los cítricos son frutas no climatéricas (es decir, que el grado de madurez adecuado sólo se alcanza en árbol), hay que esperar a que el índice alcance valores adecuados antes de proceder a la recolección. Conviene tener presente que existen varias modalidades de madurez:

Fisiológica, que es el momento en que las semillas son viables;

Organoléptica, que es el estado en que la fruta tiene una calidad óptima de color, sabor, olor turgencia, característica gustativas, contenido en zumo etc.;

Comercial, que es cuando reúne las características de calidad que exige el cliente.

Los índices de madurez mínimos y máximos para la exportación se suelen acordar para cada campaña y dependen del año, de la especie y de la variedad.

Un exceso de madurez (por ejemplo M = 13) pone en peligro la conservación posterior del producto.

Otro indicador, más inexacto, de la maduración es el color del flavedo. En principio color verde indica falta de madurez, pero esta afirmación no es del todo exacta. (M) puede tener valores aceptables y el viraje del verde al naranja no haberse producido. Este fenómeno ocurre en los países tropicales, donde el árbol no ha pasado por etapas frías durante el invierno. Se le puede dar color a la fruta mediante el proceso de desverdización, que suele realizarse aportando etileno exógeno. Existen variedades como la Valencia y la Lane Late en que el color de la fruta no recogida puede retroceder a verde (reverdecimiento).

Muchisima mas información en

Cuajado y desarrollo de los frutos citricos

  • Manuel Agustí
  • Amparo Martínez-Fuentes
  • Carlos Mesejo
  • Mariano Juan
  • Vicente Almela