Momento adecuado u optimo para aplicar un fitosanitario

Momento adecuado u optimo para aplicar un fitosanitario

La eficacia de un fitosanitario depende entre otros factores de los siguientes factores:

  1. Realizar correctamente la mezcla de productos + aditivos.
  2. Que el estado de la plaga o hierba sea el adecuado para la aplicación.
  3. Que las condiciones ambientales sean la optimas

Dando los dos primeros puntos como controlados ya que entiendo que el lector de este articulo sabe de lo que hablamos, vamos a centrarnos en el tercero, para ello SYNGENTA dispone de una aplicación en su web que es perfecta para resolver este tercer punto.

No olvidar de tener muy en cuenta los siguientes factores:

La Inversión térmica normalmente se da cuando calma el viento y comienza a ascender unacapa de aire caliente e ingresar por debajo una capa de aire frío, al invertirse estas capas de aire si se realizan aplicaciones, las gotas asperjadas quedaran suspendida en el aire por diferencia de densidades y no caerá como debe, produciéndose desplazamientos laterales de las mismas a distancia que pueden producir graves daños si terminan cayendo en un cultivo sensible al producto aplicado. Ante estas condiciones no se recomienda aplicar.

La elevada temperatura y baja humedad relativa, son condiciones que incrementan la evaporación de las gotas, siendo esta última más importante que la primera, ya que existen casos en que la temperatura no es tan elevada, pensando que no habrá evaporación, sin tener en cuenta que la humedad relativa termina definiendo esta variable, afectando demasiado la aplicación por pérdida de gotas si no se está usando un antievaporante de calidad en esas condiciones.

El viento es un aliado de las aplicaciones ya que si las realizamos sin él, nos será muy difícil ingresar con las gotas asperjada en un cultivo cerrado. Se cree que la mejor aplicación es sin viento, sin embargo es cuando mayor probabilidad tenemos de que se produzca una inversión térmica, con las consecuencias que esta ocasiona. Debemos manejarnos con vientos a partir de 8 km/h cuando aplicamos en cultivos cerrados, dejando ingresar de esta manera a las gotas en el cultivo.

El tamaño y uniformidad de las gotas es otro de los factores de gran importancia que debe tenerse en cuenta antes de la aplicación, esto dependerá de algunas variables, tales como objetivo a tratar y condiciones ambientales. Debemos tener en cuenta una relación que existe entre tamaño de gota y cantidad de impactos, ya que al dividir en dos el diámetro de una gota obtendremos ocho gotas de la mitad de ese diámetro que llevaran en su conjunto el mismo volumen que la primera, permitiendo aumentar la probabilidad de impactar en el objetivo, más aún cuando este sea de un tamaño pequeño como puede ser un insecto, o tratarse de una maleza de hojas finas y verticales como una ciperácea, etc. Ya que si aplicáramos con gotas de un tamaño mayor a los 200 micrones, es muy factible que no lleguemos al objetivo. Los 200 micrones se consideran un tamaño óptimo para la mayoría de los tratamientos. En el caso de las aplicaciones aéreas el tamaño de gota es menor con muy buenos resultados siempre y cuando las mismas vayan protegidas por antievaporantes de calidad.
Tanto en las aplicaciones aéreas como terrestres las gotas deben estar protegidas pudiendo lograr excelentes resultados si se tienen en cuenta todas las variables que intervienen y se toman las precauciones necesarias. Las gotas grandes quedan retenidas en la parte superior del arbol o impactan en este y caen al suelo por su propio peso (efecto paraguas), lo mismo sucede en caso de encontrarse con un espacio abierto entre la cubierta vegetal, ya que al caer en forma vertical terminan impactando en el suelo y no en las hojas, por eso es que hablamos de producir gotas pequeñas que al caer con cierto movimiento y horizontalidad van impactando en los diferentes tercios de un cultivo.

La calidad del agua debe ser tenida en cuenta ya que la cantidad de cationes presentes y el pH de la misma determinarán inactivación y la vida media de los activos que estemos aplicando, convirtiéndose el agua de aplicación muchas veces en un contaminante de los fitosanitarios. Es por eso que ante aguas duras y de elevado pH se deben utilizar secuestrantes de cationes y reductores de pH.
Los altos volúmenes de agua utilizados para las aplicaciones, solo hacen que se diluyan más
los activos, que se incremente la evaporación (a más agua en las gotas, más evaporación), que se superpongan las gotas aumentando la dilución de los activos una vez que impactaron en el objetivo.

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Las malas hierbas en los cultivos de hortalizas

Las malas hierbas en los cultivos de hortalizas

 Reproducción del magnifico articulo de Carlos Zaragoza para la FAO

INTRODUCCIÓN

El cultivo de hortalizas requiere un enfoque particular del manejo de las malezas. Las áreas de cultivo de hortalizas por lo general son reducidas pero producen cultivos de alto valor comercial y gastronómicamente apreciados. Los frutos y los cultivos de hoja proporcionan ingresos importantes para los agricultores y los trabajadores a nivel local o regional. En el caso de España, en el año 1999 existían 395 300 hectáreas de hortalizas cultivadas en pequeñas áreas con una producción estimada en cerca de 12 millones de toneladas.

El riego es una característica de estos cultivos en el Mediterráneo o en zonas áridas. El tipo de riego usado también influye sobre el manejo de las malezas según los distintos sistemas en uso: el riego tradicional por inundación o el riego por surcos o los sistemas más modernos por regadores, goteo o infiltración. Sin embargo, los herbicidas tienen un comportamiento diferente: su incorporación es afectada por el agua y por ello la selectividad de los cultivos es, por lo tanto, substancialmente limitada.

Las áreas tradicionales de cultivos de hortalizas están por lo general situadas vecinas a corrientes de agua, lugares inundables, deltas de los ríos o zonas pantanosas, por lo que si se usan herbicidas, su impacto ambiental y condiciones de uso deben ser debidamente considerados.

Un cierto número de hortalizas son producidas bajo cubiertas de plástico lo cual puede afectar el comportamiento del herbicida reduciendo su volatilidad y los fenómenos de condensación, condiciones bajo las cuales la selectividad de los cultivos podría ser modificada.

Como resultado de todos estos problemas y en razón de las pequeñas áreas cultivadas con hortalizas, las compañías químicas no muestran gran interés en desarrollar herbicidas específicos para el manejo de las malezas en estos cultivos. Esta falta de interés puede traer también como consecuencia el retiro del mercado de algunos herbicidas selectivos como ha ocurrido con naptalm, bensulide y otros en el mercado europeo. En los Estados Unidos de América también existe preocupación por los herbicidas que se aplican en los cultivos menores; en este país, el proyecto IR-4 tiene por objetivo buscar soluciones a los problemas del manejo de herbicidas por los horticultores (Arsenovic y Kunkel, 2001).

Otro aspecto relacionado con la complejidad del uso de los herbicidas es su persistencia en el suelo la cual puede afectar los cultivos siguientes en la rotación como resultado de los herbicidas sobrantes que permanecen en el suelo. En muchos lugares las rotaciones de los cultivos de hortalizas son muy rápidas e intensivas y la toxicidad de los herbicidas puede afectar el cultivo siguiente si el ciclo del cultivo anterior fue muy breve.

Es necesario considerar todos esos aspectos así como las preocupaciones de los consumidores sobre la probable presencia de residuos de plaguicidas en los frutos, hojas y raíces de estos cultivos y las estrictas limitaciones para la comercialización y la exportación que pueden invalidar muchas jornadas de trabajo y la resistencia de los trabajadores. Por lo tanto, es imperioso hacer un uso cuidadoso de los herbicidas para lo que se deben seguir atentas prácticas de cultivo, especialmente cuando hay interés en obtener un producto de calidad reconocida.

Existe gran interés en la integración de las prácticas de labranza con el control químico en razón de la reducción del impacto de los herbicidas y el costo de la mano de obra. Mientras que los herbicidas tienen una función importante en la horticultura extensiva, mecanizada y al aire libre, el control manual de las malezas es una práctica común en el cultivo de hortalizas, incluso después del tratamiento con herbicidas (p. ej., los frijoles verdes pueden necesitar 5-15 h/ha y los tomates trasplantados 50-90 h/ha).

FLORA DE LAS MALEZAS

La composición de la flora de malezas presentes en los cultivos de hortalizas debe ser claramente determinada. En base a estos datos se podrán planificar los mejores métodos de control a ser aplicados. Es un hecho bien conocido que las malezas están bien adaptadas al cultivo que infestan en razón de sus características morfológicas y fenológicas. Un ejemplo de esta situación es el caso de las zanahorias donde otras umbelíferas como Ammi majus, Torilis spp., Scandix pecten-veneris y Daucus spp. son las especies dominantes. Un cultivo de primavera puede ser infestado por dos generaciones de especies: primeramente aquellas adaptadas a las temperaturas frías tales como Capsella bursa-pastoris, Chenopodium album y Polygonum aviculare seguidas más adelante por malezas adaptadas a temperaturas estivales más altas como Portulaca oleracea, Solanum nigrum, Cyperus rotundus y Amaranthus retroflexus.

Algunas especies anuales con un ciclo corto tales como Sonchus oleraceus, Poa annua, Senecio vulgaris y Stellaria media también pueden crear problemas en algunos cultivos de hortalizas en ciertas etapas de la rotación de cultivos.

Las comunidades de malezas pueden estar formadas por varias especies pero muchas de ellas están más adaptadas a un cultivo específico. Por ejemplo: Echinochloa crus-galli, Amaranthus spp., Chenopodium album, Polygonum aviculare, Portulaca oleracea y Solanum nigrum son especies dominantes en los tomates trasplantados. Sin embargo, cuando los tomates son sembrados directamente son más frecuentes varias malezas gramíneas tempranas tales como Alopecurus myosuroides, Avena spp., Lolium spp. y varias especies de Brasicáceas y Asteráceas.

Del mismo modo, las malezas frecuentes en las cebollas de siembra temprana son Capsella bursa-pastoris, Sinapis arvensis, Poa annua, Sonchus spp., Polygonum aviculare. En las cebollas trasplantadas o en los cultivos de siembra tardía también son frecuentes Echinochloa spp., Portulaca oleracea, Solanum spp., Setaria spp. Las malezas parásitas también pueden ser un problema en los cultivos hortícolas: Orobanche crenata en leguminosas, apiáceas y lechuga, O. ramosa en solanáceas y cucurbitáceas, Cuscuta spp. en leguminosas, tomate, zanahoria, cebolla y espárrago (García-Torres, 1993). Algunas malezas específicas son características de una determinada área, región o país; por ejemplo, Galinsoga parviflora en Polonia, Polygonum arenastrum en Israel, Ambrosia artemisiifolia, Cirsium arvense y Amaranthus hybridus resistente a la triazina en Francia, Abutilon theophrasti en Italia, Cyperus rotundus en España, Marruecos y Portugal (Tei et al., 1999, 2002).

En los cultivos de hortalizas los mayores problemas son causados por las malezas de hoja ancha ya que las malezas gramíneas son mejor manejadas por las rotaciones o pueden ser fácilmente eliminadas con el uso de herbicidas selectivos de aplicación foliar.

Con un conocimiento completo de la fenología de las malezas y otros factores (temperatura, lluvia y sistema de riego) a nivel local, es posible predecir cuando y en que cultivo ciertas malezas podrán causar problemas. Obviamente, en los cultivos bajo protección de plástico, la emergencia de las malezas ocurre antes que al aire libre y el crecimiento de las malezas es mayor.

COMPETENCIA DE LAS MALEZAS

Solo unos pocos cultivos de hortalizas son buenos competidores porque cubren el suelo tapando las malezas. Algunos ejemplos son el repollo (Brassica spp.) o las alcachofas. Pero muchas de las hortalizas como las liliáceas, las zanahorias o los pimientos, en las latitudes templadas crecen lentamente y cubren poco el suelo sufriendo una fuerte competencia de las malezas no solo por agua, nutrientes y luz sino incluso por espacio. Por lo tanto, si el control de malezas no se lleva a cabo en forma oportuna probablemente no haya producción. Hay muchos ejemplos de problemas de reducción de los rendimientos de los cultivos (Labrada, 1996) que indican la gran sensibilidad de las hortalizas a la competencia temprana de las malezas y la necesidad de controlarlas en las primeras etapas de crecimiento.

La competencia de las malezas es particularmente seria en el caso de los cultivos hortícolas de siembra directa. El período crítico de la competencia de las malezas (o sea, el período durante el cual debe ser hecho el control de las malezas) es por lo general mayor en las siembras directas que en los cultivos trasplantados. Por ejemplo, si en un cultivo de pimientos trasplantados las malezas deben ser controladas entre la segunda semana hasta el tercer mes después del trasplante para prevenir una pérdida de 10 por ciento, el control de malezas en la siembra directa de pimiento debe ser hecho durante los cuatro primeros meses después de la emergencia para prevenir la misma pérdida (Medina, 1995). Aparentemente algunas técnicas tradicionales incrementan la competitividad del cultivo (p. ej., trasplante, camas levantadas). Obviamente, las condiciones del tiempo y la densidad de las malezas tienen una gran influencia en la duración de los períodos críticos. Una ola de frío que afecte a algunos cultivos de hortalizas puede provocar un crecimiento lento, una mayor competencia y mayores pérdidas de rendimiento.

ALMÁCIGOS

Muchas hortalizas son cultivadas en almácigos para obtener plántulas adecuadas para el trasplante al campo. Los suelos dedicados a los almácigos son por general más livianos, con buena inclinación y fertilizados para obtener una buena emergencia de las plántulas. Los almácigos por general son regados por inundación y protegidos por plástico. Muchas técnicas de control de malezas ya han sido descriptas en el trabajo de Labrada (1996). Ahora se agregan algunas posibilidades de manejo de las malezas.

Falsos almácigos

Los falsos almácigos son usados algunas veces para los cultivos de hortalizas cuando otras prácticas selectivas de control de malezas son limitadas o no están disponibles. El éxito de tal operación depende del control de la primera generación de malezas emergidas antes de la emergencia del cultivo y con un disturbio mínimo, lo cual reduce las generaciones subsiguientes de malezas. Básicamente esta técnica consiste en lo siguiente:

1. Preparación del almácigo dos a tres semanas antes de la siembra para obtener la máxima germinación de las semillas de las malezas cerca de la superficie del suelo.

2. Siembra del cultivo con el mínimo disturbio del suelo para evitar que las nuevas semillas de malezas se encuentren en condiciones favorables para su germinación.

3. Tratar el campo con un herbicida no residual para eliminar todas las malezas germinadas (William et al., 2000) inmediatamente antes o después de la siembra pero antes de la emergencia del cultivo.

Los herbicidas recomendados son bypiridyliums, glifosato, sulfosato y glufosinato amónico, entre otros. En los suelos de textura liviana tales como los suelos arenosos o en medios artificiales de siembra, los tratamientos de herbicidas son riesgosos para algunos cultivos, especialmente tomates. También es posible tratar el suelo con metham sodio pero la siembra deber ser demorada hasta que el aceite está libre de metham, por lo general unos 20 días. El uso de este fumigante es muy efectivo para el control de Solanum nigrum en el cultivo de tomates.

Solarización

Es un método efectivo para el control de enfermedades y plagas del suelo y puede controlar también muchas malezas. El método ha sido descrito previamente por Labrada (1996). El suelo debe estar limpio, con la superficie nivelada y húmedo antes de cubrirlo con una lámina fina (0,1-0,2 mm) de plástico transparente y bien cerrada. El suelo debe permanecer cubierto durante los meses más cálidos y soleados por un total de 30-45 días. La temperatura del suelo debe exceder los 40 °C para tener efecto sobre las plagas del suelo, incluyendo las semillas de malezas. La solarización del suelo es un método de espectro amplio, simple, económicamente viable y respetuoso del ambiente. No afecta las propiedades del suelo y por lo general los cultivos sucesivos producen mayores rendimientos (Campiglia et al., 2000). También presenta algunas desventajas en su ejecución. Por ejemplo, es necesario el riego previo -o una lluvia frecuente y abundante- y el suelo debe ser mantenido en solarización, fuera de producción, por un período mínimo de un mes. Los resultados a menudo son variables, dependiendo de las condiciones del tiempo. Las altas latitudes frías o los lugares nubosos no son, por lo general, adecuados para la solarización. Algunas especies pueden tolerar la solarización como por ejemplo las especies perennes de raíces profundas: Sorghum halepense, Cyperus rotundus, Equisetum spp. y también algunas malezas leguminosas de semillas grandes. Después de la solarización el plástico debe ser recogido y la labranza profunda con arado de reja debe ser evitada. Este sistema es más adecuado para pequeñas áreas de cultivo de hortalizas pero ha sido mecanizado en grandes áreas para la siembra de tomates. La solarización del suelo es muy usada en invernaderos de plástico en las condiciones del sur de España. La biofumigación consiste en la incorporación de abono orgánico fresco en el suelo en las parcelas a ser solarizadas. La descomposición de la materia orgánica produce gases tóxicos debajo del plástico y fortalece los efectos biocidas. Normalmente el suelo debería ser removido después de la solarización o la biofumigación para permitir que los gases escapen del suelo antes de la siembra (Monserrat, 2001).

Control químico en los almácigos

Hay menos herbicidas registrados para su uso en almácigos que para los cultivos en el campo. Algunos de los herbicidas recomendados han sido descritos por Labrada (1996). La Tabla 1 muestra los herbicidas agregados últimamente.

Existen varios herbicidas de postemergencia para el control de las gramíneas -conocidos usualmente como familias «fop» y «dim»- que podrían ser usados en almácigos de hortalizas como por ejemplo cicloxydim (para cebolla y crucíferas), cletodim (cebolla, tomate), fluazifop-butyl (tomate, pimiento, lechuga, puerro, cebolla). Las dosis deben ser bajas para evitar problemas de fitotoxicidad (De Liñán, 2002).

Los tratamientos de herbicidas bajo plástico son siempre peligrosos y su aplicación debe ser muy cuidadosa, los niveles de humedad y temperatura son elevados y las plantas crecen rápidamente. La selectividad debería ser fácilmente perdida y pueden ocurrir síntomas de fitotoxicidad, en algunos casos solo en forma temporaria. Los efectos a menudos son erráticos. Estos casos deben ser enfrentados con prudencia y es aconsejable hacer algunos ensayos antes de aplicar un tratamiento general.

Tabla 1. Herbicidas selectivos de preemergencia y de postemergencia temprana para almácigos de hortalizas

a) Preemergencia

Herbicida

Dosis (kg ia/ha) Cultivo
Clomazone 0,18 – 0,27 Pimiento, pepino
DCPA 6,0 – 7,5 Cebolla, crucíferas, lechuga
Metribuzin 0,15 – 0,5 Tomate
Napropamide 1,0 – 2,0 Tomate, pimiento, Berenjena
Pendimethalin 1,0 – 1,6 Cebolla, ajo
Proanide 1,0 – 2,5 Lechuga
Propachlor 5,2 – 6,5 Cebolla, crucíferas
b) Postemergencia (cultivos con al menos tres hojas)
Clomazone 0,27 – 0,36 Pimiento
Ioxinil 0,36 Cebolla, ajo, puerro
Linuron 0,5 – 1,0 Espárrago, zanahoria
Metribuzin 0,075 – 0,150 Tomate
Oxifluorfen 0,18 – 0,24 Cebolla, ajo
Rimsulfuron 0,0075 – 0,015 Tomate

CULTIVOS DE SIEMBRA DIRECTA Y TRASPLANTADOS

Rotación de cultivos

La rotación de cultivos es la sucesión programada de cultivos durante un cierto período en la misma parcela o campo. Es un método fundamental de control para reducir la infestación de malezas en los cultivos de hortalizas. La rotación de cultivos fue considerada durante un largo tiempo como un elemento básico para obtener cultivos sanos y de buenos rendimientos. Este concepto fue erróneamente eliminado con el uso de mayores cantidades de agroquímicos. Sin embargo, en la actualidad la rotación de cultivos está recuperando su valor dentro del contexto del manejo integrado de cultivos. Clásicamente, las rotaciones de cultivos se han aplicado en la siguiente forma:

1. alternando los cultivos con diferentes tipos de vegetación: cultivos de hoja (lechuga, espinaca, crucíferas), raíces (zanahorias, papas, rábanos), bulbos (puerro, cebolla, ajo), frutos (calabazas, pimiento, melón).

2. alternando gramíneas y dicotiledóneas tales como maíz y hortalizas.

3. alternando cultivos de ciclos diferentes: cereales de invierno y hortalizas de verano.

4. evitando cultivos sucesivos de la misma familia: apiáceas (apio, zanahoria), solanáceas (papa, tomate).

5. alternando pobres competidores de malezas (zanahoria, cebolla) con competidores fuertes (maíz, papa).

6. evitando malezas problemáticas en cultivos específicos (p. ej., malváceas en apio o zanahoria, parásitas y perennes en general).

Los siguientes son ejemplos de rotaciones de cultivos (Zaragoza et al., 1994):

En regiones templadas: pimiento – cebolla – cereal de invierno
melón – frijoles – espinaca – tomate
tomate – cereal – barbecho
lechuga – tomate – coliflor
papa-frijoles- crucíferas- tomate-zanahoria
melón – alcachofas (x2) – frijoles – remolacha de mesa – trigo –
crucíferas
En regiones tropicales: tomate – ocra – habichuelas verdes
batata – maíz – frijol mungo

La introducción del barbecho en la rotación es esencial para el control de malezas de manejo dificultoso (p. ej., perennes), limpiando el campo con métodos apropiados de labranza o usando un herbicida de amplio espectro. También es importante evitar la emisión de semillas de las malezas u otros propágulos.

Cultivos mezclados

El cultivo simultáneo de dos o más especies sembradas en forma adyacente es llamado cultivo mezclado o cultivo intercalado. Los ciclos de las especies deben coincidir total o parcialmente. Las ventajas son un mejor uso del espacio, la luz y otros recursos, la protección física, un balance térmico favorable, una mejor defensa de las plantas contra algunas plagas y menos problemas con las malezas ya que el suelo está mejor cubierto. Los inconvenientes son la competencia entre los cultivos, un manejo y mecanización más difíciles, mayor necesidad de mano de obra y control incompleto de las malezas. Algunas veces los resultados son menos productivos que cultivando una sola especie. Por lo general los cultivos «acompañantes» son plantas de crecimiento rápido y bajo, rastreras o erectas o especies simbióticas. Algunos ejemplos incluyen:

En regiones templadas:

  • lechuga + zanahoria
  • crucíferas + puerro, cebolla, apio, tomate
  • maíz + frijoles, soja

En las regiones tropicales donde esta técnica está muy bien adaptada a los sistemas agrícolas tradicionales:

  • maíz + frijoles + calabazas, yuca
  • tomate + guandul, yuca
  • caña de azúcar + cebolla, tomate

Medidas preventivas

Estas medidas pueden ser muy útiles -pero lamentablemente son siempre olvidadas-, están estrechamente relacionadas con las rotaciones de cultivos y son necesarias cuando no se pueden tomar medidas directas de control de malezas por razones económicas. Se basan en la reducción del banco de semillas y propágulos del suelo y el reconocimiento temprano de las infestaciones.

Es necesario evitar la invasión de nuevas especies por medio del uso de material de siembra limpio y prevenir la dispersión de semillas en el agua de riego, implementos y máquinas; un registro escrito de la situación de las malezas en el campo es un elemento útil. Otro aspecto importante es impedir la dispersión de malezas perennes o parásitas por medio del uso oportuno de tratamientos y labranza y el uso del drenaje para prevenir la propagación de algunas especies que necesitan altos niveles de humedad (Phragmites spp., Equisetum spp., Juncus spp.). También se deben vigilar los bordes del predio para prevenir invasiones, actuando solo cuando sea necesario y recordar que esos bordes y los caballones son útiles para controlar la erosión y albergar fauna de utilidad para los cultivos (Zaragoza, 2001).

Preparación y labranza de la tierra

Tal como ha sido indicado por Labrada (1996), la preparación adecuada de la tierra depende del buen conocimiento de las especies de malezas prevalentes en el campo. Cuando predominan las malezas anuales (crucíferas, Solanum, gramíneas) el objetivo es colocarlas en la superficie y fragmentarlas. Si las malezas no presentan semillas con latencia (Bromus spp.), es aconsejable la labranza profunda para enterrar las semillas. Si las semillas presentan latencia esta práctica es incorrecta ya que esas semillas serán viables cuando vuelvan a la superficie después de las operaciones de cultivo.

Cuando se encuentran malezas de especies perennes son necesarias herramientas especiales según los distintos tipos de sistemas radicales. Las raíces pivotantes como Rumex spp. o las raíces con yemas como Cirsium spp. deben ser fragmentadas y para ello puede ser necesario un rotavador o un cultivador. Sin embargo, en el caso de presentar rizomas frágiles como Sorghum halepense es necesario arrancarlas del suelo y exponerlas en la superficie del suelo para su agotamiento; cuando se encuentran malezas con rizomas flexibles como Cynodon dactylon es necesario arrancarlas y retirarlas del campo, lo que puede ser hecho con un cultivador o una rastra. En el caso de los tubérculos como Cyperus rotundus o de bulbos como Oxalis spp. deben ser cortadas cuando los rizomas están presentes y desenterrarlas para exponerlas a condiciones adversas como heladas o sequías. Esto puede ser hecho con arados de reja o de discos. El arado de cincel es útil para drenar los campos húmedos y reducir la infestación de malezas higrófilas de raíces profundas (Phragmites spp., Equisetum spp., Juncus spp.). Estas son algunas de las razones por las cuales siempre es necesario contar con información confiable sobre las malezas.

El éxito de muchas operaciones de control de malezas depende del momento de su ejecución (Forcella, 2000). La oportunidad de las operaciones mecánicas es sin duda fundamental. Es necesario tomar acción contra las malezas anuales antes de que ocurra la dispersión de las semillas. La eficacia de la labranza contra las malezas perennes es mayor cuando las reservas de la planta se mueven en sentido ascendente (p. ej., Convolvulus arvensis en primavera ya que en otoño hay más fragmentos de raíces) (Nogueroles y Zaragoza, 1999).

Las buenas prácticas de las operaciones mecánicas deben ser realizadas en condiciones óptimas, incluyendo las siguientes:

  • densidad de la plantación hecha en función del ancho de la herramienta de trabajo;
  • elección adecuada de las herramientas de trabajo;
  • observación cuidadosa del desarrollo del cultivo y de la maleza y evitar demoras en las intervenciones;
  • regulación correcta de la profundidad de acción, velocidad de avance y ángulo de ataque;
  • el contenido de humedad del suelo es importante para una labranza correcta;
  • no favorecer un incremento de la erosión: evitar la labranza paralela a la dirección de la pendiente;
  • analizar los pronósticos climáticos antes del trabajo: evitar la labranza si se han pronosticado lluvias.

En Alemania, se han obtenido pocos resultados negativos con el control mecánico de las malezas. Las pérdidas medias de plantas después de carpir, aporcar y rastrear fueron de 3,0 – 3,5 por ciento (Laber et al., 2000).

Otra operación típica que requiere labranza mecánica es la incorporación del herbicida al suelo. Algunos herbicidas volátiles comúnmente usados en el control de las malezas en los cultivos de hortalizas (p. ej. trifluralin) deben ser cuidadosamente incorporados al suelo a una profundidad correcta de 5 – 7 cm. El implemento usado para su incorporación debe estar en buenas condiciones; por ejemplo, las hojas del rotavador deben estar afiladas. Las hojas en forma de L son las más adecuadas para la incorporación de los herbicidas pero si fuera necesario se podría sustituir el rotavador por una rastra de dientes rígidos o flexibles. Los terrones o el abono orgánico que no se hayan roto pueden reducir la eficacia del tratamiento (Kempen, 1989).

Materiales de acolchado

El uso de acolchado plástico es muy popular en algunas áreas de cultivo de hortalizas. Para impedir la trasmisión de la radiación fotosintética se usa un plástico opaco de modo de detener el desarrollo de las malezas. Las ventajas incluyen además una mejor conservación de la humedad del suelo y como consecuencia una menor necesidad de riego y menos lixiviado del nitrógeno, una mejor conservación de la estructura del suelo y un mayor rendimiento de las hortalizas, particularmente en las zonas áridas. Los inconvenientes se encuentran sobre todo en el precio del plástico -si bien puede ser reusado- y en los costos del trabajo. Algunas malezas perennes (p. ej., Convolvulus arvensis, Cyperus spp.) no son controladas con este sistema y son necesarios cultivos intercalados o tratamientos específicos. Es obligatorio retirar del campo todos los restos del plástico y su quema está prohibida. El acolchado con plástico negro en los surcos del cultivo y los cultivos intercalados son opciones satisfactorias para los productores de tomate y melón orgánico en el sur de Europa. También pueden ser usados otros materiales orgánicos como corteza, paja o residuos vegetales, sobre todo si se obtienen a bajo costo. Sus ventajas son similares a las del plástico pero las malezas pueden en algunos casos llegar a la superficie si la capa de cobertura no es lo suficientemente gruesa. Dependiendo de los materiales usados se pueden encontrar problemas particulares (p. ej., peligro de fuego cuando se usa paja, el viento o las inundaciones pueden mover la paja). Algunos materiales pueden aumentar la población de enemigos de los cultivos tales como roedores o caracoles. Por supuesto, siempre será necesaria la remoción manual de algunas malezas (Nogueroles y Zaragoza, 1999).

Control químico de las malezas

El mejor enfoque para minimizar los insumos y evitar problemas ambientales es la aplicación de herbicidas en el surco del cultivo, en una faja de 10-30 cm (Labrada, 1996). La aplicación en fajas reduce el uso de herbicidas hasta un 75 por ciento, cuando se la compara con la aplicación total. Las malezas en las zonas entre los surcos son controladas por medio de trabajos culturales. La Tabla 2 muestra las opciones de herbicidas selectivos que pueden ser usados en los cultivos de hortalizas.

Diphenamid ha sido aplicado con éxito en los cultivos de hortalizas pero actualmente no se encuentra en el comercio. La mayoría de los herbicidas mencionados en la Tabla 2 son inefectivos para el control de malezas perennes. Halosulfuron es un nuevo herbicida selectivo para cucurbitáceas y otras hortalizas con acción contra Cyperus spp. (Webster, 2002).

Tabla 2. Herbicidas selectivos para el control de malezas en los cultivos de hortalizas

Herbicida Dosis kg ia/ha Momento del
tratamiento (1)
Malezas (2) Cultivos (3)
Alachlor 2,4 Post Gd Brassicas, cebolla
Benfluralin 1,17-1,71 PPI Gd Lechuga, ajo
Bensulide 5,5-7,2 Pre Gd Cucurbitáceas
Bentazon 0,75-1 Post D Guisantes verdes, judías verdes
Chlorthal-dimetil (DCPA) 5,25-9,00 PP/Pre/Post Gd Cebolla, lechuga, col, tomate, judías verdes
Clomazone 0,18-0,54 PP/Post Gd Pimiento, guisantes verdes, pimiento DS, pepino, calabaza
0,18-0,27 Pre Gd
Clopyralid 0,70-0,92 Post D Espárrago
Diuron 0,4-2,4 Post Dg Espárrago
Ethalfluralin 0,8-1,7 PP Gd Tomate, pimiento, judías, calabazas
Halosulfuron 24-48 (g) Pre/Post Dg Calabazas, pepino
Ioxinil 0,36-0,60 Post D Cebolla, puerro, ajo
Isoxaben 0,1-0,12 PPI D Cebolla, ajo
Linuron 0,50-1,25 Pre Dg Zanahoria, alcachofa, espárrago, habas
Metabenztiazuron 1,75-2,45 Pre/Post Dg Cebolla, ajo, habas, guisantes, judías
Metribuzin 0,35-0,52 PP/Post GD Tomate, espárrago, tomate DS, zanahoria, guisantes
0,10-0,35 Pre/Post GD
Napropamide 1,57-2,02 PP/Post Gd Tomate, pimiento, alcachofas
Naptalam-Na 2,16-2,88 Pre Dg Melón y cucurbitáceas
Oxifluorfen 0,36-0,48 Pre/Post Dg Cebolla, ajo, coles, tomate, pimiento
0,24-0,48 PP Dg
Pendimethalin 1,32-1,65 PP/PPI GD Alcachofa, col, lechuga, puerro, pimiento, tomate, cebolla, guisantes verdes
0,66-0,99 Pre Gd Cebolla DS
0,66-1,65 Post GD Cebolla
Phenmedipham 0,55-1 Pre/Post Dg Remolacha de mesa, espinaca
Piridate 0,22-0,33 Post D Brassicas
Prometryne 0,50-1,50 Pre/Post Dg Alcachofa, apio, guisantes, pimiento, tomate, zanahoria
Pronamide 0,70-1,50 Pre/Post Gd Achicoria, lechuga, endivia
Propachlor 4,5 Pre Gd Brassicas, cebolla
Rimsulfuron 7,5-15(g) Post GD Tomate
Trifluralin 0,59-1,44 PPI Gd Judías, zanahoria, apio, coles, alcachofa, cebolla, pimiento, tomate

Notas: 1) Momento del tratamiento: PP= presiembra; PPI= presiembra incorporada; Pre= preemergencia; Post=postemergencia. 2) Malezas controladas: GD= control satisfactorio de gramíneas anuales y dicotiledóneas en condiciones normales. Gd= principalmente control de gramíneas. Dg= principalmente control de dicotiledóneas. D= sólo control de dicotiledóneas. G= sólo control de gramíneas. 3) Generalmente se refiere a cultivos trasplantados. Coles (Brassica spp.) significa: brócoli, repollitos de Bruselas, repollo, coliflor, berza, nabo y rábano; la selectividad puede variar. DS= siembra directa.

Algunas veces puede ser usada la combinación de dos herbicidas con un diferente espectro de control de malezas. Es posible mezclar dos herbicidas diferentes (p. ej., isoxaben + trifluralin, DCPA + propachlor, bensulide + naptalam) para obtener una mayor eficacia, pero en todos los casos es necesario hacer ensayos previos. Algunos herbicidas pueden ser probados contra la maleza parásita Cuscuta spp., tales como DCPA, pendimethalin, pronamide e imazethapyr (García-Torres, 1993).

Para el control selectivo de malezas gramíneas en los cultivos de hortalizas se recomienda el uso de algunos herbicidas foliares tales como cicloxidim (contra anuales: 0,1-0,25 kg ia/ha; perennes: 0,3-0,4); cletodym (0,1-0,2), fluazifop-butyl (anuales: 0,15-0,25; perennes: 0,5+0,25); haloxyfop-methil (0,05-0,2); propaquizafop (0,1-0,2); quizalofop (anuales: 0,05-0,125; perennes: 0,1-0,2). Se debe tener presente que una sola aplicación no es suficiente contras las malezas perennes. Su actividad foliar es fortalecida agregando un surfactante no iónico o coadyuvante (Kempen, 1989; William et al., 2000; De Liñán, 2002).

El uso de cualquier herbicida en los cultivos de hortalizas requiere pruebas previas para verificar su efectividad en las condiciones locales y su selectividad para los cultivares disponibles de cada especie.

Efecto de los residuos en el suelo

Algunos herbicidas tienen una gran persistencia y pueden afectar los cultivos siguientes incluídos en la rotación. Para evitar esto se recomienda el uso del arado de rejas o dos pasadas cruzadas de cultivador después de la cosecha a fin de mezclar la capa de suelo tratada con aquellas no tratadas y disipar los residuos de herbicidas. Las etiquetas que lucen los productos deben siempre ser consultadas, especialmente respecto a los cultivos sensibles a sembrar después del uso de los herbicidas.

En los climas cálidos y húmedos los residuos de herbicidas por lo general se disipan rápidamente, pero es necesario tomar ciertas precauciones. Algunos ejemplos de las recomendaciones indicadas en las etiquetas de los productos son:

Napropamide: después de un período de dos meses y siguiendo a la labranza es posible sembrar, guisantes y judías verdes, habas, cereales, forrajeras, remolacha azucarera y lino.

Metribuzin: después de un período de tres meses y siguiendo a la labranza es posible sembrar varios cultivos excepto cucurbitáceas, crucíferas, lechuga, fresas, girasol, guisantes, remolacha de mesa y tabaco.

Trifluralin: después de la labranza es posible sembrar guisantes, frijol lima, haba, col, lentejas, alcachofas, papa, cebada, girasol, alfalfa, tréboles y zanahoria. Espinaca, remolacha de mesa, avena, maíz y sorgo no deberían ser sembradas antes de un período de 12 meses.

Prácticas correctas en el uso de herbicidas

Un resumen del decálogo de las prácticas correctas en el uso de herbicidas para la producción extensiva de hortalizas incluye (Zaragoza, 2001):

  • Inspeccionar periódicamente los campos para evaluar la importancia de las malezas; identificar correctamente las principales malezas.
  • Deben ser especialmente tenidos en consideración las malezas y su estado de desarrollo.
  • Seleccionar cuidadosamente el producto y su dosis, considerando los dos puntos anteriores.
  • Leer cuidadosamente la etiqueta del producto y seguir sus recomendaciones.
  • Evitar las condiciones adversas en el momento de la aplicación: viento, temperatura y lluvia; no demorar el tratamiento.
  • La calidad de la aspersión se obtiene por medio del cálculo correcto de la dosis -la superficie a tratar debe ser correctamente medida- y del funcionamiento correcto del equipo de aspersión que debe ser calibrado y en buen estado, especialmente los picos pulverizadores y el manómetro.
  • Aplicar en banda o en manchas para ahorrar herbicida y reducir los residuos.
  • Seguir las normas ambientales: evitar derramar líquidos y la deriva del viento, respetar los setos, las corrientes de agua y las áreas sensibles. Enjuagar tres veces todas las latas y envases y no reusarlos.
  • Evitar la propagación de especies resistentes; el mismo herbicida o herbicidas con el mismo modo de acción no deben ser usados en forma reiterada.
  • Es esencial integrar el control químico de las malezas con labranzas oportunas superficiales; tomar medidas preventivas, especialmente la identificación temprana de las malezas.

Estrategia de manejo integrado de malezas para algunos cultivos de hortalizas

Algunas áreas agrícolas avanzadas han desarrollado sistemas de manejo integrado de malezas. Algunas estrategias generales se resumen a continuación (William et al., 2000).

Judías y guisantes verdes: las legumbres cosechadas deben estar libres de bayas de Solanum, yemas de cardo, tallos de Amaranthus o silicuas de crucíferas. Las rotaciones de cultivos, la siembra en líneas cercanas, el control temprano de las malezas y las prácticas culturales (excepto en los suelos rocosos o con terrones) se combinan con herbicidas para minimizar la competencia de las malezas y la contaminación del producto. Un único tratamiento de postemergencia puede suprimir la competencia de las malezas o la contaminación potencial de los guisantes cosechados.

Zanahoria y apio: las zanahorias suprimen las malezas cuando se combinan la distancia entre surcos, la densidad de población, los métodos culturales y la aplicación de un herbicida. Los métodos culturales también previenen la quemadura por el sol o que la parte superior de las raíces tome color verde, por ejemplo cubriéndolas con tierra.

Remolachas de mesa: una combinación del control de malezas temprano, surcos a poca distancia, población densa y métodos culturales suprimen la emergencia de malezas a mitad o fines de la estación y después que el dosel foliar del cultivo se desarrolla.

Crucíferas y coles: la supresión de las malezas en los cultivos de crucíferas comienza con la rotación de los cultivos que requieren diferentes prácticas de control de malezas e interrumpen el ciclo de las malezas. La distancia entre surcos y la densidad de plantas son variables para alcanzar un tamaño adecuado de la cabeza según la preferencia del mercado y suprimir las malezas. El control temprano de las malezas incluye la aplicación de herbicida y/o tareas culturales.

Cucurbitáceas: el manejo de las malezas en los cultivos de cucurbitáceas requiere la planificación e integración de varias prácticas. Las rotaciones de cultivos y el control presiembra de las malezas susceptibles es absolutamente necesario. Muchos horticultores preparan falsas camas de semillas seguidas por trabajos culturales, excepto en temporadas excesivamente húmedas. La distancia entre surcos que favorezca el desarrollo del dosel foliar y los métodos de cultivo pueden ser suplementados con la aplicación de herbicidas dentro del surco. A menudo se siembran rompevientos de centeno entre los surcos y se incorporan al suelo en el último trabajo cultural.

Cultivos de hoja (lechuga, escarola, espinaca): la siembra directa de la lechuga requiere un par de trabajos culturales y el raleo o limpieza de malezas en forma manual, mientras que las lechugas trasplantadas se cosechan a los 45 días después de uno o dos trabajos culturales con menos trabajo de remoción manual de las malezas.

Ajo y cebolla: el ajo requiere un casi perfecto control de malezas dado que emerge lentamente y madura en un período de 10-11 meses y nunca forma un dosel foliar debido a la disposición vertical de las hojas cortas. Los horticultores, por lo tanto, a menudo controlan todas las malezas inmediatamente antes de la emergencia del cultivo; aplican al suelo un herbicida para el control de las malezas invernales y se agregan tratamientos adicionales durante la primavera dependiendo de la invasión de malezas específicas. En el caso de la cebolla, las malezas son manejadas con herbicidas selectivos combinados con trabajos culturales frecuentes. Los cultivos invernales de cobertura fortalecen tanto el manejo del suelo como de las malezas.

Tomate y pimiento: las malezas pueden ser manejadas por medio de una labranza preparatoria y un herbicida presiembra en los cultivos trasplantados. La cobertura con plástico negro puede ayudar a reducir la necesidad del control químico. La labranza entresurcos o la aplicación de herbicidas postemergencia pueden controlar las malezas en una etapa posterior. En los cultivos de siembra directa son necesarios tratamientos químicos más intensos. El manejo de Solanum nigrum -una de las peores malezas en el caso del tomate- se deberían recordar los siguientes puntos:

  • controlar químicamente los cultivos previos en los casos en que esto sea más simple (remolachas, zanahorias, apio, espinaca);
  • esta maleza es más importante en los tomates trasplantados que en los de siembra directa;
  • es recomendable la preparación de falsas camas de semilla;
  • aplicación de herbicidas (pendimethalin, oxifluorfen) al suelo en el momento de la siembra, integrados con carpidas entre los surcos y/o por tratamientos a bajas dosis divididas de metribuzin + rimsulfuron contra S. nigrum en sus primeras etapas (hasta dos hojas) (Tei et al., 1999).

BIBLIOGRAFÍA

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Campiglia, E., Temperini, O., Mancinelli, R., Saccardo, F., Stoffella, P., Cantliffe, D. y Damato, G. 2000. Effects of soil solarization on the weed control of vegetable crops and on cauliflower and fennel production in the open air. 8th Int. Symp. on Timing of Field Production in Vegetable Crops. Bari, Italia. Acta Horticulturae, n° 533: 249-255.

De Liñán, C. 2002. Vademecum de Productos Fitosanitarios y Nutricionales. 18ª Ed. Agrotécnicas S.L. Madrid. pp. 196-275.

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Labrada, R. 1996. Manejo de malezas en hortalizas. En Labrada, R., Caseley, J.C., Parker, C. Manejo de malezas para países en desarrollo. Estudio FAO Producción y Protección Vegetal 120. FAO, Roma. pp. 298-308.

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Tei, F., Baumann, D.T., Bleeker, P., Dobrzanski, A., Economou, G., Fogelberg, F., Froud-Williams, R., Hoek, H., Melander, B., Rocha, F., Ruuttunen, P., Rzozi, S.B., Sanseovic T., Simonzic, A., Torma, M., Uygur, F., Van der Weide, R., Verschwele, A., Villeneuve F. y Zaragoza, C. 2002. Weeds and Weed Managements in Carrots. A review. 12th European Weed Research Symposium, Wageningen, Países Bajos (en prensa).

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William, R.D., Ball, D., Miller, T.L., Parker, R., Yenish, J.P., Miller, T.W., Morishita, D.W. y Hutchinson, P. 2000. Weed management in vegetable crops. Pacific Northwest Weed Control Handbook. Extension Services of Oregon St. Univ., Washington State Univ. and Univ. of Idaho. Estados Unidos de América. pp. 244-274. (También disponible en http://weeds.ippc.orst.edu/pnw/weeds).

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Zaragoza, C. 2001. Uso de herbicidas en cultivos hortícolas. En: Uso de Herbicidas en la Agricultura del Siglo XXI, editado por De Prado, R. & Jarrín, J., Cap.15. Servicio de Publicaciones. Universidad de Córdoba, España. pp.169-182.

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Tipos de cobres agricolas

Tipos de cobres agricolas

Tipos de Cobres

Existen 3 sales comerciales de cobre:

1. Oxidos (Hidroxidos, Oxidos, cobres rojos…) – Sol. ALTA – Pot. de ionizacion ALTO
2. Sulfatos (Caldo Bordeles…) – Solubilidad MEDIA – – Potencial de ionizacion MEDIO
3. Oxicloruros – Solubilidad BAJA – Potencial de ionizacion ALTO

Lo mejor es el OXICLORURO pues tiene la solubilidad mas baja, esto es que el cobre se va liberando mas lentamente (y por lo tanto actua mas tiempo) y un potencial de ionizacion ALTO (que tiene mas cantidad de ion cobre , que es la parte que tiene la accion fungicida e inhibe la germinacion de la espora).

Los Sulfatos tienen la ventaja de que la disponibilidad de cobre es mas rápida pero su efecto es muy corto, tienen menor potencial de ionización por eso sus dosis suelen ser mas altas.

Los óxidos liberan muy rápido el cobre y tienen un elevado potencial de ionización y por ello puede provocar fitotoxicidad por cambios de Tª.

Por lo tanto el oxicloruro es mas eficaz y persistente en el tiempo.

Dentro de los Oxicloruros también hay diferencias sobre todo por su tamaño de partícula. Cuanto mas pequeño mejor pues recubren mas y suelen aguantar mas el lavado por lluvia. También al ser la partícula mas pequeña el riesgo de fitotoxicidad es menor.

Se suelen formular con compuestos organicos (Mancoceb, propineb, metaram…) pues reaccionan con ellos y prolongan su eficacia (la del organico) de 2-3 dias pueden pasar a 7-10 dias.

Por contra otro argumento contra el Caldo Bordeles es que este al ser formulado con CAL tapa los estomas de la planta y no la deja respirar por asfixia.

Por precio hoy en día están mas o menos a la par, mucha gente piensa que el Caldo Bordelés es mas barato, pero no es cierto pues lleva una dosis altisima (dobla o triplica los oxicloruros).

Cultivo PS Dosis
Ajo 3 0,6-0,9%(600-900 g/100l)
Almendro 15 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Avellano 15 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Berenjena 10 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Brécol 15 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Cebolla 3 0,6-0,9%(600-900 g/100l)
Zanahoria 3 0,6-0,9%(600-900 g/100l)
Cítricos 15 0,2% (200 g/100l)
Coliflor 15 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Cucurbitáceas 3 0,6-0,75%(600-750 g/100l)
Frutales de hueso n.p. 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Frutales de pepita n.p. 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Granado 15 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Guisantes verdes 3 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Habas verdes 3 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Higuera 15 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Hortalizas de hoja 15 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Judías verdes 3 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Lúpulo 15 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Nogal 15 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Olivo 15 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Patata 15 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Pistacho 15 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Tallos jóvenes 3 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Tomate 10 0,6-1%(600-1.000 g/100l)
Vid 15 0,6-1%(600-1.000 g/100l)

El caldo bordelés es una combinación de sulfato cúprico y cal hidratada, inventado por los viñateros de la región de Burdeos, Francia, y conocida localmente como Bouillie Bordelaise. Se fabrica por neutralización de una solución de sulfato cúprico con la cal. Contiene 20 % de cobre (expresado en cobre metal). Fue inventada por el químico bordelés Ulysse Gayon y el botánico Alexis Millardet en 1880.

Formulaciones

Actualmente existen dos formulaciones.

Composición: SULFATO CUPROCALCICO 20% (EXPR. EN CU) [WG] P/P
Tipo de preparado: GRANULADO DISPERSABLE EN AGUA [WG]

Composición: SULFATO CUPROCALCICO 25% (EXPR. EN CU) [WP] P/P
Tipo de preparado: POLVO MOJABLE [WP]

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Recomendaciones de abonado en horticolas

Recomendaciones de abonado en horticolas

RECOMENDACIONES DE ABONADO

Cálculo de la dosis

La dosis de nutrientes a aplicar en cada caso depende fundamentalmente de las extracciones del cultivo, del contenido de nutrientes en el suelo y de su eficiencia de utilización por el cultivo.
Las extracciones de nutrientes dependen principalmente de la producción, mientras que la eficiencia de utilización, sobre todo en el caso del nitrógeno, depende fundamentalmente del sistema radicular del cultivo, del manejo del abonado y de la eficiencia de riego. A continuación se indican las ideas básicas para el cálculo de las dosis de abonado para los tres nutrientes principales: nitrógeno, fósforo y potasio.

Nitrógeno
No hay un enfoque único sobre cómo determinar las necesidades de abonado nitrogenado, aunque el método denominado Nmin es un sistema que se emplea bastante en algunos países europeos. En España la información experimental que existe para poder aplicar este método en las diferentes zonas, suelos y prácticas de cultivo es aún reducida en los cultivos hortícolas. Un procedimiento que permite aproximarse a las necesidades de abonado nitrogenado en todos los casos, se basa en un balance de nitrógeno en la capa de suelo en la que se desarrollan la mayor parte de las raíces que, en general, se considera que comprende los primeros 60 cm. Para aplicar este balance en una recomendación de abonado conviene tener en cuenta que, para que no disminuya la producción por falta de N en el suelo, es necesario que el contenido de N mineral en el suelo al final del cultivo no sea inferior a un valor mínimo. Este valor mínimo lo podemos considerar, pues, como un requerimiento al realizar el balance. Los valores aproximados de este contenido mínimo para los diferentes cultivos hortícolas se indican más adelante. La cantidad de fertilizante nitrogenado a aplicar en un cultivo sería:

• Dosis de fertilizante = (Extracción de N por la planta + Lixiviación + Inmovilización + Pérdidas gaseosas + Contenido mínimo de N mineral en el suelo al final del cultivo) – (Aporte por residuos de cosecha + Contenido de N mineral en el suelo al inicio del cultivo + Mineralización de la materia orgánica del suelo + Mineralización de las enmiendas orgánicas
+ Aporte con el agua de riego).

La aplicación de este balance para determinar las necesidades de abonado tiene el  inconveniente de que requiere conocer términos que son difíciles de determinar  (lixiviación, pérdidas gaseosas, inmovilización). Por eso, en la práctica, conviene aplicar un  balance simplificado en el que sólo se tienen en cuenta los términos más importantes:

• Dosis de fertilizante = (Extracción de N por la planta + Contenido mínimo de N mineral en el suelo al final del cultivo) – (Aporte por residuos de cosecha + Contenido de N mineral en el suelo al inicio del cultivo + Mineralización de la materia orgánica del suelo + Mineralización de las enmiendas orgánicas + Aporte con el agua de riego).

Dado que en este balance simplificado se ignoran las pérdidas por lixiviación, las pérdidas gaseosas y la inmovilización, es aconsejable aumentar las dosis de fertilizante calculadas un  10-20 %. A continuación se describe cómo se determinan cada uno de los términos del  balance simplificado:

• La extracción de N por la planta para la producción esperada se puede calcular empleando los valores que aparecen en la tabla 23.3.1 (absorción total de N en kg/ha).

• El contenido de N mineral mínimo en el suelo al final del cultivo en la mayoría de los cultivos oscila entre los 30 y 60 kg N/ha (en la capa 0-60 cm). En el caso del brócoli temprano, la coliflor, el puerro, la cebolla y la espinaca, los valores oscilan entre 60 y 90 kg N/ha.
• El aporte de N en los residuos de cosecha se puede estimar utilizando los datos de la tabla
23.3.1, teniendo en cuenta que el N de estos residuos tiene que mineralizarse (convertirse
en amonio y nitrato) antes de estar disponible para las plantas. Entre el 40-80% de este N puede estar disponible para el cultivo al cabo de 2-3 meses, si estos residuos se incorporan al suelo.
• El contenido de N mineral del suelo al inicio del cultivo suele ser elevado y, por tanto, su determinación es importante. Esta determinación se realiza mediante muestreo de suelo y análisis de nitrato y amonio. En el caso de que no se tenga una medida del N mineral del suelo al inicio del cultivo, se pueden hacer aproximaciones para estimar este valor, teniendo en cuenta el cultivo anterior, ya que hay cultivos que suelen dejar poco N mineral residual en el suelo al final del cultivo, mientras que otros dejan cantidades elevadas. La cantidad de N mineral residual también depende de la cantidad de fertilizante que se haya empleado en el cultivo anterior en comparación a sus necesidades.
• El aporte de N por mineralización de la materia orgánica o humus del suelo, se puede estimar utilizando los valores que se dan en la tabla 4.2, de acuerdo con el contenido de materia orgánica del suelo y su textura.
• El aporte de N por mineralización de las enmiendas orgánicas se calculará teniendo en
cuenta la riqueza en N de la enmienda aplicada y la velocidad de mineralización.
• El aporte de N con el agua de riego se calcula a partir del agua aplicada y de su concentración de nitrato, teniendo en cuenta que el nitrato tiene 22,6% de N. El contenido de amonio en el agua de riego es despreciable, excepto cuando se emplean aguas residuales
depuradas. En la tabla 3.1 se indican las aportaciones en nitrato del agua de riego en función de su contenido en N y de la dosis de riego utilizada.

Fósforo y Potasio

La estrategia de fertilización fosfatada y potásica debe contemplar la aportación de una cantidad de fósforo y potasio que sea suficiente para cubrir las necesidades del cultivo en estos elementos y, al mismo tiempo, mantener el suelo con unos niveles satisfactorios de fósforo y potasio asimilables.
El cálculo de las necesidades de abonado fosfatado y potásico se puede realizar mediante un balance simplificado de estos nutrientes en el suelo, que incluya las principales entradas y salidas en el sistema suelo-planta.
La cantidad de fertilizante fosfatado o potásico que se necesita aplicar a un cultivo se puede
obtener a partir de la fórmula siguiente:

• Dosis de fertilizante = (Extracción de fósforo o potasio por el cultivo + Lixiviación + Fijación) – (Aporte de la reserva del suelo en nutrientes asimilables + Aporte por los restos de cosecha + Aporte con las enmiendas y abonos orgánicos + Aporte con el agua de riego).

Dado que en este balance algunos términos son de difícil determinación o predicción, como sucede con los procesos de lixiviación y fijación, se puede recurrir a un balance simplificado que incluya únicamente los términos más  relevantes:

• Dosis de fertilizante = Extracción de fósforo o potasio por el cultivo – (Aporte de la reserva del suelo en nutrientes asimilables + Aporte por los restos de cosecha + Aporte con las enmiendas y abonos orgánicos + Aporte con el agua de riego).

La determinación de cada uno de estos términos se realiza como se indica a continuación:
• La extracción del fósforo o potasio por el cultivo para la producción prevista se puede calcular a partir de las cifras que se indican en las tablas 23.3.2 y 23.3.3 (absorción total de P2O5 y K2O en kg/ha).

• El P o K asimilables disponibles de la reserva del suelo se determina en función del nivel de riqueza del suelo en estos nutrientes, para lo cual se requiere conocer la fertilidad del suelo mediante el análisis químico del mismo y su posterior interpretación de los resultados, utilizando los valores de las tablas 10.1 y 11.1.

  • El aporte de P y K en los restos del cultivo precedente se puede estimar a partir de los valores que se muestran en las tablas 23.3.2 y 23.3.3. A efectos prácticos de cálculo se puede considerar el 100% de este P y K como disponible para los cultivos siguientes, en el supuesto de que tales residuos se incorporen al suelo.
  • El aporte de P y K en las enmiendas y abonos orgánicos se puede obtener conociendo la dosis, el tipo de producto aplicado y las características físico-químicas del mismo. En el capítulo 6 se indican los contenidos de P y K de las enmiendas y abonos orgánicos.
  • El aporte de K con el agua de riego se puede calcular a partir de la dosis de agua aplicada y de su concentración de potasio. Este aporte tiene una cierta importancia cuando se utilizan aguas subterráneas para el riego. Así pues, en el supuesto de que se riegue con un agua que tenga 10 mg de potasio/l, y que se aplique una dosis de 4.000 m3/ha, la cantidad de potasio añadida con el agua de riego sería 40 kg K/ha, que equivalen a 48 kg K2O/ha.

Dosis de nutrientes recomendadas

A modo orientativo, en la tabla 23.4 se indican las dosis de abonado que pueden emplearse para los niveles de producción especificados, si no se dispone de una información local de los
servicios técnicos de agricultura que se haya obtenido mediante estudios técnicos en la zona.

Para determinar las dosis adecuadas de N a aplicar en el abonado en un caso concreto, se aplica la siguiente fórmula:

donde:

  • Fc es el factor de proporcionalidad entre la producción típica de la zona y la que aparece en la tabla 23.4.
  • Nmin suelo es el nitrógeno mineral en el suelo en la capa de 0-60 cm, poco antes de la siembra o plantación.
  • Nriego es el N aportado en el agua de riego. En los cultivos de leguminosas, estas indicaciones para el cálculo de abonado nitrogenado mediante el balance de nitrógeno son de más difícil aplicación, ya que en este caso una parte importante de las entradas de N (fijación biológica) es de difícil cuantificación.

Para calcular las dosis necesarias de P y K a aplicar en el abonado en un cultivo determinado se puede utilizar la fórmula siguiente:

donde:

  • Fc es el factor de proporcionalidad entre la producción normal de la zona y la que se muestra en la tabla 23.4.
  • Fs es el factor corrector en función de la riqueza del suelo en P y K asimilables (tablas 10.1 y 11.1). Los valores de Fs para los niveles Muy bajo, Bajo, Medio, Alto y Muy alto son: 1,5, 1,3-1,4, 0,8-1,2, 0,1-0,7 y 0, respectivamente.
  • PK restos de cosecha, que se estiman a partir de los valores de las tablas 23.3.2 y 23.3.3.
  • PK productos orgánicos, que se estiman a partir de la información comercial, análisis químico o valores de tablas estándar.
  • K riego es el K aportado con el agua de riego. En los cultivos de invierno, se ha observado que, debido a las bajas temperaturas, es conveniente realizar una aplicación moderada (alrededor de un 50% de la dosis de restitución) de abono fosfatado, incluso en suelos con niveles altos de fósforo asimilable.

 

Épocas y momentos de aplicación
Una vez determinadas las necesidades de abonado, hay que establecer los momentos adecuados para su aplicación. La idea principal del fraccionamiento del abonado, sobre todo en el caso del nitrógeno, es que permite aumentar la eficiencia de uso del fertilizante al acompasar mejor el suministro del nutriente con su absorción por el cultivo.

En el caso del riego tradicional (por surcos o por inundación), la distribución temporal debe ser aproximadamente:

Abonado de fondo:

  • • Nitrógeno: 20-40% del total.
  • • Fósforo: 100% del total.
  • • Potasio: 100% del total.

Abonado de cobertera:

  • Nitrógeno: 60-80% del total, repartido en una o varias aplicaciones, dependiendo de la duración del cultivo, evitando aplicar en la última parte del ciclo de cultivo.
  • En el caso de la fertirrigación la distribución del N, P y K es mucho más fraccionada y, en general, debe aplicarse entre un 20-30% en el primer tercio del ciclo de cultivo, un 50-60% en el segundo tercio, y un 10-30% en el último tercio del ciclo.

Algunas normas básicas que conviene tener en cuenta son:

  • En la fase inicial del cultivo, las exigencias de nutrientes son bajas, pero si se produce un déficit de nitrógeno los efectos sobre el crecimiento pueden ser irreversibles.
  • Durante los períodos fenológicos como la floración, el cuajado y la formación de bulbos,
  • deben evitarse aplicaciones excesivas de nitrógeno.
  • En la fase final del cultivo, la aplicación de N deber ser pequeña o nula, ya que puede repercutir negativamente en la calidad y puede ocasionar niveles altos de N mineral en el suelo que, posteriormente, podría lixiviarse.

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Calidad Postcosecha en Lechuga Romana

Calidad Postcosecha en Lechuga Romana

Marita Cantwell y Trevor Suslow
Department of Plant Sciences, University of California, Davis, CA 95616

Traducido por Elena de castro Hernández
Department of Plant Sciences, University of California, Davis, CA 95616

 

MADUREZ Y CALIDAD

Índices de Cosecha
La lechuga romana es un tipo de lechuga alargada. La madurez se basa en el número de hojas y en el desarrollo de la cabeza. Una cabeza muy suelta, floja o fácilmente compresible está inmadura y una cabeza muy firme o dura es considerada demasiado madura. Las cabezas que están inmaduras (<30 hojas antes del descarte de las externas) y las maduras (cerca de 35 hojas) tienen mejor sabor que las cabezas demasiado maduras o sobre maduras (menos amargura, más dulzor) y también tienen menos problemas de poscosecha. Cuando se descarta un número extra de hojas externas, y quedan solo hojas de color verde claro, obtenemos lo que se llama corazón o cogollo de lechuga romana.

Índices de Calidad
La lechuga romana es un tipo de lechuga alargada. La madurez se basa en el número de hojas y en el desarrollo de la cabeza. Una cabeza muy suelta, floja o fácilmente compresible está inmadura y una cabeza muy firme o dura es considerada demasiado madura. Las cabezas que están inmaduras (<30 hojas antes del descarte de las externas) y las maduras (cerca de 35 hojas) tienen mejor sabor que las cabezas demasiado maduras o sobre maduras (menos amargura, más dulzor) y también tienen menos problemas de poscosecha. Cuando se descarta un número extra de hojas externas, y quedan solo hojas de color verde claro, obtenemos lo que se llama corazón o cogollo de lechuga romana.

TEMPERATURA Y ATMÓSFERA CONTROLADA (AC)

Temperatura Optima y Humedad Relativa
Una temperatura de 0° (32°F) con >95% HR se requiere para optimizar la vida de almacenaje de la lechuga. Una vida de 21 días puede esperarse a esta temperatura y HR.  A 5° (41°F) una vida de 14 días se puede obtener siempre y cuando no haya etileno en el ambiente. Enfriamiento por vacío (vacuum cooling) se utiliza generalmente para la lechuga romana, sin embargo el enfriamiento por aire forzado también puede ser usado.

Daño por Congelamiento
Este daño puede ocurrir en el campo, el cual causa la separación de la epidermis de la hoja. Esto debilita la hoja y conduce a una rápida pudrición bacteriana. Durante el almacenamiento, el daño por congelamiento puede ocurrir si la lechuga se almacena a <-0.2° (31.7°F). La apariencia del daño es un oscurecimiento translúcido o un área embebida en agua, la cual se deteriora rápidamente después de descongelarse.

Respiración
Las cabezas de lechuga romana respiran moderadamente, generalmente más que la lechuga arrepollada:

Temperatura 5°C (41°F) 10°C (50°F) 15°C (59°F) 20°C (68°F)
ml CO2/kg·hr 9 – 12 15 – 20 19 – 25 30 – 38

*Para calcular el calor producido se multiplica los mL de CO2/k·h por 440 para conseguir Btu/ton/día o por 122 para obtener kcal/ton métricas /día.

Índices de Producción del Etileno
La producción de etileno es muy baja: <0.2 µL/kg·hr a 0-5° (32-41°F).

Respuestas al Etileno
La lechuga romana es sensible al etileno. Los daños por exposición a etileno aparecen como puntos descolorados en la nervadura central. Éstos son generalmente más grandes y menos definidos que los encontrados en el punteado pardo de la lechuga arrepollada (véase desórdenes fisiológicos). Las distintas variedades pueden variar significativamente en la susceptibilidad al etileno.

Respuestas a Atmósfera Controlada (AC)
Atmósferas con bajo O2 (1-3%) a temperaturas de 0-5° (32-41°F) puede ser beneficiosas en la conservación de la lechuga. Las atmósferas con bajo O2 reducirán la tasa de respiración y los efectos negativos del etileno. Las cabezas intactas, no se benefician de atmósferas conteniendo alto CO2, daños pueden ocurrir con >5% CO2 [Vea desórdenes fisiológicos, mancha parda (brown stain)]. Sin embargo, los productos precortados de lechuga son comúnmente envasados en atmósferas con bajo O2 (<1%) y alto CO2 (7-10%), porque esta condición controla el pardeamiento de las superficies cortadas. En ensaladas, el pardeamiento de la zona cortada ocurre más rápido y extensamente que los síntomas de mancha parda (brown stain) causado por CO2. La lechuga arrepollada precortada tolera una concentración de CO2 más alta que lechuga romana precortada.

DESÓRDENES

Efectos de Genotipo y Prácticas Culturales en la Vida Postcosecha
La vida útil varía entre los cultivares de uva de mesa producidos en California, y es afectada significativamente por el manejo de temperaturas y la susceptibilidad a pudriciones.

Alteraciones Fisiológicos
Muchos desórdenes pueden ocurrir en la lechuga romana. Los más comunes e importantes son los siguientes:

Puntas Quemadas (tipburn). Es una alteración que se produce en el campo y se relaciona con las condiciones climáticas, la variedad seleccionada y la nutrición mineral. Las hojas con las puntas quemadas dan una apariencia desagradable y el margen de la hoja dañada es más débil y susceptible a pudriciones.

Lesión por exposición a etileno. Es una alteración debida a la exposición a bajas concentraciones de etileno que estimula la producción de compuestos fenólicos que a su vez conducen a la producción de pigmentos que pardean el tejido. Las manchas pardas aparecen especialmente en la nervadura central. Bajo condiciones severas, las manchas se encuentran en el tejido verde de las hojas y en toda la cabeza. Esta fisiopatía es estrictamente cosmética, pero afecta negativamente la comercialización de la lechuga. La contaminación por etileno puede originarse por montacargas que trabajan o funcionan con propano, transporte de cargas mixtas, o almacenaje con frutas productoras de etileno tales como manzanas, peras y melocotones o duraznos.

Mancha Parda (brown stain). Los síntomas de esta fisiopatía son grandes manchas deprimidas de color amarillo rojizo principalmente en la nervadura media de las hojas. Estas pueden oscurecerse o agrandarse con el tiempo. La mancha parda es causada por la exposición a atmósferas con CO2, especialmente cuando la concentración es más de 5%. Los síntomas visuales pueden ocurrir mas tarde en la lechuga romana que en la arrepollada.

Costilla o nervadura rosada (pink rib) es una alteración asociada a las cabezas que están demasiado maduras. El almacenamiento a temperaturas más altas que las recomendadas puede conducir a una incidencia más alta de esta alteración. En esta alteración, la nervadura central se torna de un color rosáceo. La exposición a etileno no parece provocar la costilla o nervadura rosada y bajas concentraciones de O2 no lo controlan.

Daño Mecánico
La fractura de la nervadura de las hojas a menudo ocurre durante el empacado en el campo, especialmente en lechugas demasiado maduras, lo cual incrementa el pardeamiento y susceptibilidad a pudriciones. El producto que se cosecha temprano por la mañana, cuando las temperaturas son más bajas, es más susceptible al agrietamiento y fractura del nervio central.

Enfermedades
Pudriciones blandas bacterianas (bacterial soft-rots) son causadas por numerosas especies de bacterias resultando en una destrucción acuosa del tejido infectado. Las pudriciones blandas pueden dar pie a infecciones por hongos. La eliminación de las hojas exteriores, enfriamiento rápido y una baja temperatura de almacenamiento reducen el desarrollo de las pudriciones blandas bacterianas.

Hongos patógenos pueden producir una descomposición acuosa de la lechuga  [ablandamiento acuoso (watery soft-rot) causado por Sclerotinia o pudrición del moho gris [gray mold rot] causado por Botrytis cinerea], estas se distinguen de las pudriciones blandas bacterianas por el desarrollo de esporas negras y grises. La eliminación de hojas y la baja temperatura también pueden reducir la severidad de estas pudriciones.

Consideraciones Especiales
La nervadura central en la lechuga romana precortada puede decolorarse más rápidamente que la lechuga arrepollada (iceberg) precortada. Esto es probablemente debido al contenido más alto en compuestos fenólicos en las hojas de la lechuga romana en comparación con las hojas de la lechuga arrepollada. Las variedades de lechuga romana pueden variar enormemente en el índice y la severidad de la decoloración de los trozos precortados.

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Calidad Postcosecha en Lechuga Iceberg

Calidad Postcosecha en Lechuga Iceberg

Marita Cantwell y Trevor Suslow
Department of Vegetable Crops, University of California, Davis, CA 95616

Traducido por Reinaldo Campos
Instituto de Investigaciones Agropecuarias
INIA, Chile

COSECHA Y CALIDAD

Indices de Cosecha
La madurez esta basada en la compactación de la cabeza. Una cabeza compacta es la que requiere de una fuerza manual moderada para ser comprimida, es considerada apta para ser cosechada. Una cabeza muy suelta está inmadura y una muy firme o extremadamente dura es considerada sobremadura. Las cabezas inmaduras y maduras tienen mucho mejor sabor que las sobremaduras y también tienen menos problemas en postcosecha.

Indices de Calidad
Después de eliminar las hojas exteriores, la lechuga debe presentar un color verde brillante. Además las hojas deben ser crujientes y túrgidas.

TEMPERATURA Y ATMÓSFERA CONTROLADA (AC)

Temperatura y Humedad Relativa Optimas
Una temperatura de 0°C (32°F) con >95% HR se requiere para optimizar la vida de almacenaje de la lechuga. Una vida de anaquel de 21-28 días puede esperarse a esta temperatura y HR.  A 5°C (41°F) una vida de anaquel de 14 días puede ser obtenida siempre y cuando no haya etileno en el ambiente. Enfriamiento por vacío (vacuum cooling) es generalmente utilizado para la lechuga de cabeza (Iceberg), sin embargo el enfriamiento por aire forzado también puede ser usado exitosamente.

Daño por congelamiento
Este daño puede ocurrir en el campo, el cual causa la separación de la epidermis de la hoja. Esta situación debilita la hoja y conduce a una rápida pudrición bacteriana. Durante el almacenamiento, el daño por congelamiento puede ocurrir si la lechuga es almacenada a <-0.2°C(31.7°F). La apariencia del daño es un oscurecimiento translúcido o un área embebida en agua, la cual se torna legamosa y se deteriora rápidamente después de descongelarse.

Tasa de Respiración
La lechuga de cabeza (Iceberg) tiene una moderada tasa de respiración

Temperatura 0°C (32°F) 5°C (41°F) 10°C (50°F) 15°C (59°F) 20°C (68°F)
mL CO2/k·h 3-8 6-10 11-20 16-23 25-30

Para calcular el calor producido multiplique mL CO2/k·h por 440 para conseguir Btu/ton/día o por 122 para obtener kcal/ton métricas /día.

Tasa de Producción de Etileno
Muy baja, <0.1 µL/k·h a 20°C (68°F).

Efecto del etileno
La lechuga de cabeza (Iceberg) es extremadamente sensible al etileno. El punteado pardo (Russet spotting; vea fisiopatías) es el síntoma más común de la exposición a etileno.

Efectos de la Atmósfera Controlada (AC)
Con atmósferas con bajo O2 (1-3%) a temperaturas de 0-5°C (32-41°F) puede ser obtenido algún beneficio en la vida de anaquel. Las atmósferas con bajo O2 reducirán la tasa de respiración y los efectos negativos del etileno. Las cabezas intactas, no se benefician de atmósferas conteniendo CO2 y daños pueden ocurrir con >2% CO2 [Vea fisiopatías, mancha parda (brown stain)]. Sin embargo, los productos precortados de lechuga son comunmente envasados en atmósferas con bajo O2 (<1%) y alto CO2 (10%), porque esta condición controla el pardeamiento de las superficies cortadas. En ensaladas, el pardeamiento de la zona cortada ocurre más rápida y extensamente que los síntomas de mancha parda (brown stain) causado por CO2.

DESÓRDENES

Fisiopatías (physiological disorders)

Muchas fisiopatías han sido identificadas en lechuga de cabeza. Algunos de los más importantes desórdenes son los siguientes:

Puntas Quemadas (tipburn). Es una fisiopatía causada en el campo y se relaciona con condiciones climáticas, selección del cultivar y nutrición mineral. Las hojas con las puntas quemadas dan una apariencia desagradable y el margen de la hoja dañada es más débil y susceptible a pudriciones.

Punteado Pardo (russet spotting). Es una fisiopatía común debido a la exposición a bajas concentraciones de etileno que produce depresiones oscuras especialmente en la nervadura media de las hojas. Secundariamente, el etileno estimula la producción de compuestos fenólicos que conduce a la síntesis de pigmentos pardos. Bajo condiciones severas, las manchas pueden ser encontradas en el tejido verde de las hojas y en toda la cabeza. Esta fisiopatía es estrictamente cosmética, pero hace a la lechuga no comercial. La contaminación por etileno puede originarse por montacargas que trabajan o funcionan con propano, transporte de cargas mixtas, o almacenaje con frutas generadoras de etileno tales como manzanas, peras y duraznos.

Mancha Parda (brown stain)
. Los síntomas de esta fisiopatía son grandes manchas deprimidas de color amarillo rojizo principalmente en la nervadura media de las hojas. Estas pueden oscurecerse o agrandarse con el tiempo. La mancha parda en algunos casos se observa como un veteado pardo rojizo. La mancha parda es causada por la exposición a atmósferas con CO2 sobre 3%, especialmente a bajas temperaturas.

Costilla Rosada (pink rib)
. Es una fisiopatía en la cual la nervadura de la hoja adquiere una coloración rojiza. La sobremadurez de las cabezas y el almacenaje a altas temperaturas incrementan este desorden. Las exposiciones a etileno no incrementan esta fisiopatía y atmósferas con bajo oxígeno no lo controlan.

Daño Mecánico

El rompimiento de la nervadura de las hojas a menudo ocurre durante el empacado en campo, lo cual incrementa el pardeamiento y susceptibilidad a pudriciones.

Enfermedades

Pudriciones blandas bacterianas (bacterial soft-rots) son causadas por numerosas especies de bacterias resultando en una destrucción legamosa del tejido infectado. Las pudriciones blandas pueden dar pie a infecciones por hongos. La eliminación de las hojas exteriores, enfriamiento rápido y una baja temperatura de almacenamiento reducen el desarrollo de las pudriciones blandas bacterianas.

Hongos patógenos pueden producir una desorganización acuosa de la lechuga  [ablandamiento acuoso (watery soft-rot) causado por Sclerotinia o pudrición del moho gris [gray mold rot] causado por Botrytis cinerea], estas se distinguen de las pudriciones blandas bacterianas por el desarrollo de esporas negras y grises. La eliminación de hojas y la baja temperatura también pueden reducir la severidad de estas pudriciones.

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Inteligencia de Negocios Técnicos Agrícolas

ITAEspecialista en Inteligencia de Negocios en el Sector Agrario. Ingeniero y Consultor de empresas nacionales y multinacionales, en los ramos comercial, de marketing y business intelligence, posicionamiento de productos y empresas.

Amplia experiencia en los campos de tratamientos de datos, investigación de mercados, comercial, de imagen, de comunicación, programación, comercio electrónico, fotografía, edición audio visual. Experto en Excel.

  • Consultor Financiero SAP Certificado: Business Intelligence en clientes como ADAMA, ARYSTA,BELCHIM, BAYER, BASF, FMC, DOW, UPL, NUFARM, AGRODAN, DUPONT, IQV, KENOGARD, MONSANTO, SIPCAM, SYNGENTA. .
  • Ámbito nacional e internacional: Consolidación de datos EMEA, NWE, SWE, CCB, GLOBAL. Realización de cuadros de mandos de análisis de información de finanzas, ventas, producción, estadística, ERP, objetivos, etc.
  • Geomarketing : Localización espacial de bases de datos y variables.
  • Calidad de datos: Análisis de calidad de datos (en particular en el marco de trabajo de BI), reconciliación de problemas con los datos.
  • Fuentes de datos: Identificación y adquisición de nuevas fuentes de datos.
  • Resolución de problemas de integridad de datos: Revisión, identificación y corrección de incoherencias en las fuentes de datos.
  • Marketing Intelligence: MDM (Master Data Management) / EIM (Enterprise Information Management) / DQ (Data query).
  • Datos Maestros: Creacion de datos de valor, creación y mantenimiento de metadatos de negocios, referencias y datos maestros.
  • Business Intelligence: Power BI, Power Query, Power Pivot, DAX, lenguaje M.
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