Tratamientos alternativos a los quimicos en frutos citricos

Tratamientos alternativos a los quimicos en frutos citricos

La búsqueda continuada, de técnicas y tratamientos físicos, químicos o biológicos, para el control de los principales problemas que afectan a los frutos, en general, en postcosecha, en sustitución de los actuales productos químicos autorizados, es una práctica habitual desde hace varios años.

La aparición de cepas de patógenos resistentes a los fungicidas autorizados, por la presión de éstos sobre los principales problemas fúngicos en postcosecha, es una constante en todos los almacenes.

Esto conduce, a incrementar las dosis de los productos buscando una efectividad que, de lograrse, contribuye a elevar los residuos tóxicos sobre los frutos, los cual choca frontalmente con la modernización y automatización de los métodos de análisis y la aplicación cada vez más exigente por los países receptores de los frutos, del Límite Máximo de Residuos (LMR).

1. TRATAMIENTOS TRADICIONALES

Productos Drencher Dosis cera C. espuma Balsa
TBZ 1000-1200 ppm 5000 ppm
IMZ 2-3000 ppm
SOPP 13% 10%
IMZ sulfato 7,5% 500 ppm 500 ppm
Prochloraz 400 ppm 400 ppm
Metiltiofanato 45% 1350-1800 ppm
Acetato de Guazatina 500-600 ppm

2. TRATAMIENTOS ALTERNATIVOS

Los tratamientos alternativos, buscan por diferentes vías y técnicas, una mejor sanidad en el ambiente y en los frutos, para reducir residuos, alteraciones fisiológicas y podridos.

Dicho de otra forma, se intenta conseguir con dichos tratamientos solos o mezclados con productos químicos, la Calidad Integral que deseamos lograr.

Estos tratamientos pueden concretarse en:

  • – Recubrimientos céreos comestibles
  • – Recubrimientos plásticos
  • – Curado
  • – Modificaciones térmicas
  • – Atmósferas controladas o modificadas
  • – Productos de síntesis, que estimulan las defensas naturales de los frutos
  • – Aplicación de fungicidas “vía” aire
  • – Control biológico, etc.

RECUBRIMIENTOS CÉREOS COMESTIBLES

 Este tipo de productos, están constituidos por hidrocoloides, lípidos y composites.

Los hidrocoloides, permiten formar una buena barrera para el O2 y el CO2, tienen buenas propiedades mecánicas, pero no reducen la transpiración de los frutos. En este grupo se encuentran, los polisacáridos (celulosa, almidón y sus derivados, pectinas, etc.) y proteínas.

Los lípidos, reducen la transpiración y mejoran el brillo de la fruta, pero forman films muy débiles. En este grupo podemos englobar los glicéridos, las ceras y los ácidos grasos.

Los composites son una mezcla de hidrocoloides y lípidos aprovechando las ventajas de cada uno de ellos.

Se han desarrollado, varios recubrimientos comestibles con resultados erráticos, posiblemente, porque lo que ha “funcionado” para unos frutos concretos, se ha querido generalizar para otros, totalmente diferentes y lo que para aquellos era bueno, para estos no lo es en la misma medida.

Los recubrimientos comestibles desarrollados son: Prolong, Semprefresh y Natureseal.

RECUBRIMIENTOS PLÁSTICOS

Los recubrimientos plásticos de frutas, tanto por frutos individuales como en bandejas, ya llevan tiempo en el mercado, sin acabar de conseguir una cuota “suficiente” en el mismo, debido a los problemas que conllevan:

  • La producción de las máquinas actuales es muy baja.
  • Los frutos, son más sensibles a reinfecciones posteriores (humedad elevada, condensaciones de agua con los cambios bruscos de temperatura, etc.)
  • Los films plásticos, deben seleccionarse cuidadosamente, para cada fruto y cada variedad, en función de su coeficiente respiratorio y su índice de madurez.
  • Con pretratamientos térmicos y en frutos envueltos uno a uno con películas plásticas, (atmósfera modificada) estos recubrimientos, se han mostrado eficaces debido a que:
    1. – Reducen la deshidratación (pérdida de peso y ablandamiento)
    2. – Controlan los intercambios gaseosos
    3. – No modifican la composición gaseosa del aire que rodea los frutos
    4. – No intervienen en la atmósfera interna de los citados frutos (sabor, aroma)

CURADO

El curado, estimula los mecanismos de defensa natural del propio fruto. Consiste en someter a los frutos cítricos a temperaturas entre 22-24 ºC durante 48-72 horas, con lo que se acelera la respiración de los mismos, es especialmente útil en variedades como la C. Nova y la Fortune, para reducir las manchas en la corteza de estos frutos.

En Clementinas, el curado a 33ºC durante 48 horas, reduce el podrido de los frutos en, aproximadamente, un 8%, siendo el patógeno Penicillium italicum el que mejor se controla (5,5%). En naranjas, el curado a 33ºC durante 62 horas, reduce los podridos un 32-33%, siendo la reducción del Penicillium digitatum, del orden del 25-26%.

El calor activa la síntesis de lignina y de fitoalexinas, por parte de los frutos. La fitoalexina más activa, capaz de inhibir Penicillium y Phytophthora es la Scoporona.

MODIFICACIONES TÉRMICAS

Acondicionamiento térmico

Consiste en utilizar:

  • – aire saturado de humedad a 35-39 ºC durante 2-3 días
  • – baño en agua a 50-54 ºC durante 2-3 minutos

Inconvenientes

  • – desprotección a infecciones posteriores
  • – aumento de costos, por el elevado consumo de energía
  • – daños potenciales, ya que las temperaturas, a las que es efectivo el acondicionamiento térmico, son muy próximas a las que producen fototoxicidad en los frutos

Calentamientos intermitentes

Consiste en someter a los frutos, en las cámaras frigoríficas, a elevaciones intermitentes de temperatura. Cada variedad, debe tener su temperatura y su tiempo concretos, ya que varía para cada una de ellas.

Por otra parte, para que el tratamiento tenga éxito, la primera elevación de temperatura, debe realizarse durante la inducción de la alteración, ni antes ni después es efectiva, si se realiza tarde, acelera la aparición de la alteración.

Para nosotros, un inconveniente grave de este tratamiento, es que “la inducción de la alteración” es prácticamente imposible de conocer, a escala industrial, ya que es función de la variedad, de las micro heridas de la piel, de la cantidad de inóculos en o sobre el fruto, de las condiciones de almacenamiento antes del tratamiento, el momento en que comienza en los frutos, que depende de su madurez, prácticas culturales, etc.

La elevación de la temperatura durante el crecimiento del hongo, estimula su desarrollo, pero no le afecta en el sentido de su control.

ATMÓSFERAS CONTROLADAS

Las cámaras, para controlar la atmósfera interna de las mismas, deben reunir unas condiciones determinadas que las de frío normal no tienen. Estas condiciones se refieren principalmente a su construcción y al equipamiento necesario.

En cuanto a su construcción, el aislamiento del exterior y la estanqueidad deben ser perfectos tanto en paredes como en techo y suelos. El equipamiento es también, mucho más complejo que el de una cámara de frío normal.

Hay que señalar, que para frutos no climatéricos, como los cítricos, los resultados, no compensan las inversiones necesarias, que hay que realizar, a las que hay que añadir un mayor consumo de energía.

Sería diferente, someter a los cítricos a “atmósferas modificadas”, en las que tanto el O2 como el CO2 pueden variarse, durante un corto período de tiempo, ya que los patógenos “acostumbrados” a desarrollarse en una atmósfera con una composición gaseosa determinada, si se varía dicha composición, sobre todo en porcentaje de O2 y CO2, la nueva puede ser letal para ellos.

Este tipo de atmósferas, en cámaras frigoríficas, se consiguen mediante la reducción del O2 y el incremento del CO2, que sí nos va a permitir reducir el número de patógenos, pero tiene ventajas e inconvenientes.

La reducción del O2:

  • – inhibe la maduración de los frutos
  • – reduce el deterioro de los mismos

El aumento del CO2 inhibe:

  • – la biosíntesis del etileno (C2H4)
  • – la degradación de la clorofila
  • – el desarrollo de antocianos
  • – la biosíntesis de carotenos
  • – actividades enzimáticas (pectinesterasas)
  • – favorece la pérdida de acidez y vitaminas A y C

Las tolerancias al CO2 en cítricos son:

– naranjas y mandarinas < 3%

– limones y pomelos < 5 %

Niveles del 4% del CO2 provocan sabores extraños y escaldado superficial en las clementinas.

PRODUCTOS DE SÍNTESIS QUE ESTIMULAN LAS DEFENSAS NATURALES DE LOS FRUTOS

Están incluidos, dentro de este grupo de productos, todos aquellos que de una forma u otra, estimulan, favorecen o ayudan a la producción por parte de los frutos, de:

  • – Compuestos fenólicos y tánicos, debido a que estos compuestos desactivan los enzimas hidrolíticos del patógeno, impidiendo la germinación y crecimiento del mismo.
  • – Fitoalexinas, producidas después de una infección, que provocan la resistencia a la enfermedad.
  • – Lignina, como reacción del fruto, en condiciones de humedad relativa alta, a las micro heridas.

Se conocen distintos tipos de aceite esenciales naturales y algunos productos inorgánicos (fosfato de sodio y potasio y fosfito cálcico) que tiene una acción fungicida, contra algunos patógenos e inducen la resistencia interna de los frutos, a las infecciones latentes, que se desarrollan cuando estos no pueden, por la senescencia, producir compuestos antifúngicos.

Etileno

Se ha ensayado también a concentraciones entre 8-100 ppm durante 2-3 días a 20ºC, donde se ha comprobado un efecto inductor a las resistencias contra P. digitatum y C. gloeosporioides debido a la estimulación de:

  • – biosíntesis de compuestos fenólicos naturales, como cumarinas o flavonoides
  • – lignificación de los tejidos

Y sin embargo:

  • – acelera en exceso la maduración
  • – acelera la senescencia de los frutos

Ozono

Este producto utilizado como desinfectante desde hace tiempo, aplicado a concentraciones hasta 60 ppm ha mostrado, una cierta efectividad, vía aire, contra distintos tipos de hongos y levaduras.

Inconvenientes:

  • – oxida el C2H4 con lo que inhibe sus efectos hormonales
  • – produce alteraciones de color y aroma de los frutos
  • – elevado carácter oxidante (Fl, Cl)
  • – toxicidad, debido a la formación de derivados tóxicos

APLICACIÓN DE FUNGICIDAS “VIA AIRE”

Hay momentos, durante la campaña de cítricos, que ni se debe ni se puede aplicar fungicidas a los frutos, utilizando como vehículo el agua.

No se debe aplicar fungicidas “vía agua”, después de lluvias, debido a que patógenos como Phytophthora, se transmiten de los frutos infectados en el campo a los anos que nos llegan del mismo.

Debemos recordar, que la mayoría de los hongos, se instalan en los frutos si hay heridas, pero Phytophthora se transmite de los frutos infectados a los sanos con el simple contacto de unos con otros, o utilizando el agua, como vía de transmisión de las zoosporas.

Por otra parte, frutos que llegan a los almacenes, con problemas en la corteza, debido a condiciones climáticas, tratamientos con productos de campo, “pasados” de madurez o con ligeras roturas de la piel, si se tratan con fungicidas “vía agua”, podemos acelerar su podrido.

A los frutos en cámara de frío o desverdizado, si fuese necesario, no sería posible realizarles tratamientos “vía agua”, en ninguno de los casos.

Un FUMIGENO no es otra cosa, que la sublimación (paso de sólido a gas) mediante el calor de combustión (sin llama) de uno o más fungicidas.

No todos los fungicidas, pueden utilizarse como FUMIGENOS, pero poco a poco se van ensayando distintas materias activas, para hallar respuesta a los diferentes problemas de frutos, hortalizas y tubérculos, buscando, por supuesto, controlar los patógenos, que mayor incidencia tienen en las Centrales y la más adecuada sanidad, en el ambiente de las mismas.

Y otros, que hoy se encuentran en fase de desarrollo o investigación.

La gran ventaja de los FUMIGENOS, aparte de otras que comentaremos, es que el vehículo de los fungicidas es el aire, donde llega el aire llega el fungicida, que por supuesto alcanza lugares donde no puede llegar el agua, lo que hace que sean un sistema adecuado para desinfecciones y tratamientos.

Por otra parte, los FUMIGENOS, son productos:

  • – Fáciles de utilizar.- Pudiendo hacerlo, cualquier persona, ya que no hay que contar, medir o pesar, cada recipiente lleva una cantidad, según su capacidad, adecuada para el tratamiento que se desee realizar.
  • – Eficaces.- Ya que se seleccionan para problemas concretos y se pueden ajustar las dosis de materia activa, a la intensidad del problema.
  • – Seguros.- No existe ningún tipo de riesgo, ni para los frutos tratados ni para el aplicador.
  • – Cómodos.- No pesan, son fáciles de transportar y no hay que realizar ningún tipo de mezclas.
  • – Dosificables.- Se pueden utilizar a las dosis adecuadas, en cualquier momento, en cámaras de desverdizado y conservación y en la desinfección de almacenes.
  • – Económicos.- Debido a su facilidad de manejo, no requieren manipulación, con el consiguiente ahorro de tiempo y de costes de personal.
  • – De bajos residuos.- Puesto que pueden dosificarse, de acuerdo con las necesidades de cada momento.
  • – No necesitan manipulación.- Se aplican tal y como están.
  • – No necesitan agua.- Por lo cual, tampoco generan aguas residuales.
  • – Aplicación inmediata.- Dadas las características ya mencionadas, se pueden aplicar ante cualquier necesidad y en cualquier momento.

Aseguramos que los FUMIGENOS fungicidas, bien utilizados, pueden ser una solución clara, a los diferentes problemas de sanidad ambiental y tratamientos fungicidas de los cítricos.

CONTROL BIOLÓGICO DE LAS ENFERMEDADES POSTCOSECHA

No es ninguna novedad, hablar hoy de biotecnología para el control de enfermedades de cítricos. Sí que es novedad, las distintas técnicas que la investigación, ha desarrollado y continúa desarrollando, desde el control biológico contra las infecciones postcosecha, la utilización de biosensores para el control de residuos de fungicidas, hasta la mejora genética de la calidad de los frutos.

Se entiende por control biológico, la aplicación de microorganismos vivos, en suspensión acuosa, para la reducción o destrucción de cualquier unidad del patógeno, capaz de iniciar una infección.

Aun cuando los microorganismos vivos, no permitan actualmente la eliminación de los fungicidas de síntesis, al menos podrían reducir las dosis de tratamiento de los mismos, o la utilización de otro tipo de compuestos naturales, que ayuden al control de las enfermedades y alteraciones fisiológicas de los cítricos.

Todavía hay muchos problemas que resolver, pero no podemos, según nuestra opinión, perdernos en un problema concreto, de una variedad determinada, ya que según el profesor J. J. Tuset, tenemos 17 especies aisladas de hongos en nuestras zonas de producción que afectan, en mayor o menor grado a las variedades cultivadas, de las cuales tenemos un “montón”.

Algunas de las vías de actuación, para el control biológico son:

  • – la utilización de microorganismos antagónicos
  • – el uso de metabolitos de las plantas (fungicidas naturales)
  • – el manejo de las resistencias naturales de los frutos

Microorganismos antagónicos

Los microorganismos antagónicos, pueden proceder de los propios frutos, de las hojas de los árboles, donde se producen o de otras fuentes ajenas a los mismos.

En cualquier caso, su acción podemos resumirla en:

  • – acción directa contra el patógeno, inhibiendo su desarrollo
  • – competencia por los nutrientes y/o espacio
  • – inducción de mecanismos de resistencia en los frutos
  • – secreción de antibióticos

Las ventajas de su utilización con respecto a otros métodos son:

  • – pueden ser tan efectivos, como el uso de productos químicos de síntesis
  • – son más seguros, porque no se acumulan en los alimentos
  • – pueden ser más persistentes, porque no alteran sustancialmente los patógenos
  • – no afectan al balance ecológico, porque no destruyen los enemigos naturales del patógeno
  • – no generan resistencias
  • – ausencia de residuos químicos

Características de los microorganismos antagónicos ideales:

  • – estabilidad genética
  • – efectividad a bajas concentraciones
  • – formulación estable
  • – fáciles de aplicar
  • – multiplicación económica
  • – no producir metabolitos tóxicos
  • – resistencia a pesticidas
  • – compatibilidad con tratamientos físico-químicos
  • – capacidad de sobrevivir en condiciones adversas
  • – bajas temperaturas
  • – atmósferas controladas
  • – no ser nocivo sobre el huésped

Todavía existen numerosos problemas a resolver, para que el control mediante microorganismos antagónicos sea una realidad a nivel de usuario, derivados fundamentalmente de:

  • – la necesidad de que los microorganismos sean autóctonos
  • – la optimización de la producción
  • – la reproducción en las cantidades necesarias
  • – las exigencias térmicas para su almacenamiento y transporte
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