Mantenimiento del suelo en vid

del suelo en

Fuente Boletín de Avisos del Centro de Sanidad y Certificación Vegetal del Gobierno de Aragón

La reducción de las labores es técnicamente recomendable, especialmente en los viñedos más fértiles y productivos. En los secanos áridos es conveniente aplicar una técnica mixta que mejore la estrategia de captación del agua de lluvia en el suelo.
Ello implica una labor superficial previa de las precipitaciones de otoño y primavera y un tratamiento herbicida posterior.
En los suelos muy pedregosos, sin pendiente, es muy positivo el no laboreo total.
Es necesario emplear con cuidado los herbicidas para evitar daños a la viña, evitar la contaminación de aguas y mantener la flora arvense bajo control.

Las cubiertas vegetales, naturales o sembradas, son útiles para mejorar las características de suelo, aumentando la materia orgánica y los microorganismos. Favorecen la infiltración del agua y reducen la compactación, la erosión y la competencia de las malas hierbas.

Son particularmente recomendables en:

  • , vid y olivo en parcelas con pendiente.
  • En regadío, como cubierta permanente segada periódicamente.
  • En secano, como cubierta invernal, eliminándola en primavera y verano.

En el manejo de las cubiertas vegetales hay que valorar la competencia con el cultivo por el agua del suelo, su incidencia sobre determinadas plagas y en el control de clorosis, el  aumento del riesgo de heladas de irradiación, etc.
En general, se debe detener el crecimiento de la cubierta cuando el cultivo comienza la extracción de agua en primavera (primeros de abril en olivar, lloro de la vid) mediante
siega química (glifosato), laboreos o siegas mecánicas repetidas. La banda bajo el cultivo ha de mantenerse limpia mediante herbicidas, labores o siegas con palpador.

No se recomienda su implantación en:

  • • Frutales, vid y olivo en suelos muy pedregosos.
  • • En secano, si no se puede eliminar la cubierta verde en verano.
  • • Plantaciones muy jóvenes o en zonas con heladas de irradiación frecuentes, si no se puede garantizar una banda desherbada suficientemente ancha.

En Aragón, en los cultivos leñosos de secano semiárido, son recomendables las cubiertas de cebada, centeno y veza + avena. En zonas más húmedas se pueden emplear también las de trébol blanco, alfalfas enanas y festuca elevada (Festuca arundinacea). Las crucíferas sembradas (tipo colza) o naturales (liviana blanca) pueden ser utilizadas en suelos con tendencia a la compactación.

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