Formas y tipos de productos fitosanitarios

Formas y tipos de productos fitosanitarios

1. Formas de presentación de los productos fitosanitarios
Los fitosanitarios se pueden encontrar en el mercado en forma sólida, líquida u otras (gas, aerosol, tabletas fumigantes,…). Algunos de los tipos de formulaciones o presentaciones más empleados actualmente en la agricultura son:

1.1. Fitosanitarios presentados en forma sólida.

Entre ellos encontramos:

– Polvo para espolvoreo: el fitosanitario se presenta seco y se aplica en esta forma directamente sobre las plantas. No es necesario mezclarlo o diluirlo. En este tipo de presentación la materia activa es generalmente baja. Las siglas empleadas en la etiqueta para su reconocimiento son P.E. o D.P.

– Polvo soluble: como su propio nombre indica, en este caso el fitosanitario se disuelve en agua, formando una disolución translucida o transparente. La materia activa queda totalmente disuelta en el agua. Se conoce con las siglas P.S. o S.P.

– Polvo mojable: se conoce por este nombre a los fitosanitarios que, aunque se añadan al agua, no forman una verdadera suspensión en ésta, ya que al principio flotan, pasando a decantar en ella con el paso del tiempo. La materia activa es insoluble o poco soluble en el agua, la cual, sólo se usa para facilitar la distribución del producto (agentes de suspensión). Las siglas que lo identifican son P.M. o W.P.

– Cebos granulados o en bloque: su finalidad es la ingestión de los gránulos por los enemigos naturales de los cultivos. Se aplican directamente a la tierra o a las plantas. Se identifican como C.G. o G.B.

1.2. Fitosanitarios presentados en forma líquida

Algunos de ellos:

– Concentrado soluble: la materia activa es un líquido soluble que forma una verdadera disolución con el agua. Suelen ser productos con bajas concentraciones de materia activa.
Para mejorar su resistencia a la lluvia (lavado), estos productos suelen llevar coadyuvantes
(mejoran el mojado de las hojas), adherentes (evitan el lavado de la lluvia) y los colorantes (evitan la confusión con líquidos de uso doméstico). Se identifican por las siglas C.S. o S.L.

– Concentrado emulsionable: en este caso la materia activa no se puede mezclar con el agua, formando una emulsión (dispersión de un liquido en otro). El producto que se forma al mezclarlo con el agua es opaco y lechoso. Hay que tener en cuenta que, con el paso del tiempo, los dos líquidos inmiscibles entre si, tenderán a separarse. Su código de identificación es C.E. o E.C.

1.3. Otras formas de presentación
Dentro de este grupo se encuentran aquellos que se presentan como gas, aerosoles o tabletas fumigantes (para su mezcla con agua, o bien, para quemarlas y que actúe su humo). Este tipo de presentación no se suele utilizar habitualmente en la agricultura.

2. Clasificación de los fitosanitarios

2.1. Según el ámbito de aplicación
Los fitosanitarios, según la Reglamentación Técnico Sanitaria, atendiendo a su ámbito de aplicación, se clasifican en:

– Fitosanitarios: los utilizados en el ámbito de la sanidad vegetal (plagas y enfermedades) y aquellos otros destinados a combatir malas hierbas u otros organismos indeseables en áreas no cultivadas.

– De uso ganadero: los destinados a emplearse en el entorno de los animales o en las actividades estrechamente relacionadas con su explotación.

– De uso en la industria alimentaria: los utilizados en los tratamientos externos de transformados de vegetales, de productos de origen animal y de sus envases, como también los destinados al tratamiento de locales, instalaciones o maquinaria relacionados con la industria alimentaria.

– De uso ambiental: productos destinados a operaciones de desinfección, desinsectación
y desratización en locales públicos o privados, establecimientos fijos o móviles, medios de transporte y sus instalaciones.

– Para la higiene personal: aquellos preparados útiles para la aplicación directa
sobre el ser humano.

– Para uso doméstico: cualquiera de los definidos anteriormente y autorizados expresamente, para que puedan ser aplicados en locales habitados por personas que no estén especialmente cualificadas.

2.2. Según su finalidad
Según el agente nocivo sobre el que actúan, los fitosanitarios se pueden clasificar en:

– Insecticidas: combaten insectos (trips, moscas, gusanos, escarabajos,…). Pueden afectar al insecto en diferentes fases o estadios de desarrollo, clasificándose, a su vez, en: adulticidas, larvicidas y ovicidas.

– Acaricidas: para luchar contra los ácaros (araña roja, ácaro de las maravillas,…). Al igual que los insecticidas, también se pueden clasificar en adulticidas, larvicidas y ovicidas.

– Herbicidas: eliminan las plantas (malas hierbas o vegetación adventicia) que crecen en las parcelas de cultivo y que compiten con el mismo por el agua y los nutrientes.

– Nematicidas: combaten a los nematodos. Algunos nematicidas también actúan contra insectos y otras plagas y enfermedades como, por ejemplo, los desinfectantes de suelos (bromuro de metilo, cuyo uso en la actualidad está sujeto a restricciones).

– Funguicidas: su objetivo es luchar contra los hongos que atacan a los cultivos (mildiu, oidio, fusarium,…).

– Bactericidas: su misión es la lucha contra las bacterias causantes de enfermedades (Xanthomonas, Erwinia,…).

– Molusquicidas: luchan contra caracoles y babosas.

– Rodenticidas: para controlar las poblaciones de ratones, ratas y toda clase de roedores (ratas, ratones, conejos,…).

– Desinfectantes de suelos: son productos que se aplican al suelo y se volatilizan.
Sus vapores desinfectan el suelo de agentes causantes de plagas y enfermedades, malas hierbas y palian los efectos de la “fatiga de suelos”.

– Repelentes: su actividad va dirigida a alejar a los organismos dañinos de los cultivos (como los compuestos derivados del ajo que repelen a los roedores en el cultivo del bróculi).

– Atrayentes: atraen a los insectos hacia un cebo.

2.3. Según su comportamiento en la planta
El modo en que un fitosanitario actúa, una vez aplicado sobre una planta, puede ser muy diferente. Este tipo de acción constituye un criterio para clasificar los fitosanitarios.

De este modo tenemos:

– Sistémicos: una vez aplicado el producto y transcurrido un tiempo de acción, el producto penetra en la planta y se incorpora en su savia, llegando así a todas las partes de la misma. En algunos casos, los productos se aplican al suelo y son absorbidos por las raíces, llegando, desde éstas, hasta todas las partes de la planta, mientras que, en otros, se aplican a las hojas y, desde éstas, llegan al resto de partes de la planta. Según el producto vaya de las raíces al resto de la planta, o de las hojas al resto de la planta, recibe el nombre de acrópeto (de la raíz a las hojas) o basípeto (de las hojas a la raíz).

– Penetrantes: este tipo de fitosanitarios, sólo penetran en la zona de la planta sobre la que se han aplicado. No se incorporan a la savia de la planta y, por tanto, no se trasladan a otras partes.
Estos dos tipos de productos presentan una ventaja común, en caso de que una vez realizada la aplicación se produzcan precipitaciones, el producto no será lavado.

– De contacto o de superficie: estos productos se quedan en la superficie de la planta donde son aplicados. En caso de lluvia tras su aplicación, los productos son lavados y, por tanto, se pierde su acción.

2.4. Según el tiempo de actuación del producto
Un producto fitosanitario, sobre todo en el caso concreto de los insecticidas, puede considerarse, por su forma de actuar en el tiempo, de las siguientes maneras:

– Acción de choque: son productos que actúan sobre la plaga de forma inmediata a su aplicación y no son muy persistentes en el tiempo.

– Acción residual: estos productos son efectivos contra la plaga durante un plazo mas largo que los anteriores.

2.5. Según el modo de acción contra las plagas

Los insecticidas y acaricidas, pueden actuar de diferentes formas contra las plagas:

– Por contacto: son aquellos que, como su propio nombre indica, actúan al entrar
en contacto con la plaga o enfermedad.

– Por ingestión: son aquellos que actúan al ser ingeridos por la plaga.

– Por inhalación: productos que actúan sobre la plaga a través de su aparato
respiratorio.

Existen también fitosanitarios que actúan por contacto, inhalación e ingestión de los
mismos. Estos productos son conocidos como fitosanitarios de acción mixta.

2.6. Según su especificidad
En esta clasificación se hace referencia al número de diferentes agentes nocivos
que puede controlar un determinado producto:

– De amplio espectro o polivalentes: actúan sobre diferentes plagas o enfermedades,
a la vez.

– Específicos: solo actúan sobre un tipo de plaga o enfermedad.
La tendencia es a utilizar, cada vez más, productos específicos, poco o nada contaminantes,
con menor riesgo para las personas y respetuosos, a la vez, con el medio ambiente.

2.7. Clasificación según el grupo químico al que pertenecen
La capacidad de un producto para penetrar en un organismo y ejercer su acción está directamente relacionada con sus características físico- químicas.

Dentro de los insecticidas:

– Insecticidas inorgánicos: son fitosanitarios cuya composición carece de átomos de carbono. Dentro de este grupo destacan el azufre y sus derivados (polisulfuro de cal, polisulfuro de bario,…), y otros como el permanganato potásico.

– Insecticidas orgánicos de síntesis: dentro de este tipo podemos distinguir entre los convencionales, donde encontramos los organoclorados, organofosforados, carbamatos, piretroides y neonicotinoides, y los biorracionales, donde se incluyen los análogos de la hormona juvenil, inhibidores de la síntesis de quitina, análogos de la hormona de la muda y antagonistas de la hormona juvenil.

Algunos ejemplos de convencionales: metiocarb, malation o clorpirifos. Dentro de los biorracionales constituyen un ejemplo: fenoxicarb, buprofecin o tebufenocida.

– Insecticidas orgánicos naturales de origen vegetal: Estos insecticidas surgen como resultado de la evolución de insectos y plantas. Las plantas, a lo largo del tiempo, han desarrollado sustancias que actúan contra sus enemigos. Estas sustancias se extraen de las plantas para su uso agrícola. Los más conocidos son las piretrinas, tóxicas para insectos y peces pero inocuas para mamíferos, y la nicotina, que se obtiene de la planta del tabaco o la rotenona.

– Insecticidas orgánicos naturales de origen mineral: también conocidos como aceites minerales. Proceden de la destilación del petróleo. Tienen baja toxicidad para los mamíferos, no se generan resistencias y son económicos, pero presentan problemas de fototoxicidades, incompatibilidad en mezclas y que solo pueden ser aplicados con condiciones climáticas favorables. Los mas conocidos son los aceites de verano (se utilizan en cítricos, ornamentales y frutales, principalmente) y aceites de invierno (sobre todo en frutales y durante su parada vegetativa).

– Insecticidas orgánicos naturales biológicos: constituidos, fundamentalmente, por microorganismos, toxinas (proteínas tóxicas), hormonas y otros compuestos naturales. El ejemplo más destacado es el Bacillus thuringiensis.

Dentro de los acaricidas:

– Acaricidas no específicos: tienen mayor poder insecticida que acaricida, y sufren una pérdida del poder acaricida con el paso del tiempo. Algunos ejemplos son: azufre y polisulfuros, aceite mineral, bifentrin y lambda cihalotrin.

– Acaricidas específicos: se dividen en dos grupos: los convencionales, donde se incluyen los derivados sulforgánicos (por ejemplo, tetradifon), derivados halogenados (dicofol), derivados del estaño (fenbutestan), derivados dinitro (dinobuton) y derivados carbámicos (benzoximato) y los biorracionales, donde se encuentran los derivados de la urea (flufenoxuron).

Fungicidas

Estos productos actúan contra los hongos que afectan a los cultivos evitando la enfermedad. Pueden actuar en dos momentos, cuando el hongo todavía no ha infectado al cultivo (en este caso la acción es preventiva y reciben el nombre de funguicidas preventivos), o bien, cuando el hongo ya ha infectado al cultivo provocando la enfermedad (aquí lo que se pretende es liberar al cultivo de esta enfermedad y los funguicidas se denominan funguicidas curativos).

Algunos funguicidas preventivos, según el grupo químico del que forman parte, se pueden clasificar en:

– Compuestos cúpricos: son polivalentes y persistentes. Ayudan a prevenir las enfermedades fúngicas que se dan en el interior de las hojas (mildius). Como ejemplos cabe destacar el sulfato de cobre o el oxicloruro de cobre.

– Ditiocarbamatos: productos orgánicos polivalentes que actúan contra hongos como la monilia (mancozeb, maneb,…)

– Azufre: Controla los hongos que se desarrollan en la superficie del sistema foliar de las plantas.

– Dicarboximidas (sulfenimidas): productos orgánicos de amplio espectro que se emplean contra hongos como la monilia (captan, folpet…).

En el caso de los funguicidas curativos, siguiendo el mismo criterio que en los preventivos, se clasifican por grupo químico:

– Benzimidazoles: son productos orgánicos y sistémicos con buena acción contra las podredumbres (monilia,…). Ejemplos de estos los constituyen el benomilo y el metiltiofanato.

– Derivados de la pirimidina: productos orgánicos y sistémicos con buena acción contra, entre otros, los oidios. Algunos ejemplos los constituyen el bupirimato y nuarimol.

– Derivados triazólicos: son productos orgánicos y sistémicos con gran polivalencia que actúan, entre otros, contra los oidios. Ejemplos: miclobutanil, triadimenol.

– Carboximidas: también productos orgánicos que pueden actuar de forma preventiva o curativa, especialmente indicados en la lucha contra las podredumbres. Ejemplos: iprodiona y procimidona.

Herbicidas

Los herbicidas son fitosanitario que se emplean para eliminar las plantas que crecen, distintas a las del cultivo, compitiendo por el agua y los elementos nutritivos. Estas plantas se conocen, en agricultura, como malas hierbas (vegetación adventicia).

Existen infinidad de herbicidas, en este tema vamos a clasificarlos en base a cuatro principios: el momento de aplicación, la finalidad para la que se utilizan, la forma de acción sobre las plantas y el estado de desarrollo de la mala hierba.

Herbicidas según el momento de su aplicación

Se dividen en herbicidas de presiembra, de preemergencia y de postemergencia.
Los de presiembra o preplantación son de aplicación anterior a la siembra, o transplante, del cultivo, justo después de hacer las labores de preparación del suelo. El herbicida se suele incorporar al suelo mediante medios mecánicos, o bien, mediante un riego posterior a su aplicación.

Una vez se ha sembrado el cultivo, y antes de que este emerja del suelo, aplicamos los herbicidas de preemergencia, y una vez que el cultivo ha germinado, o ha sido trasplantado, se aplican los herbicidas de postemergencia.

Herbicidas según su finalidad

Existen productos herbicidas que pueden actuar sobre un tipo determinado de plantas y otros productos que no distinguen de plantas y actúan contra todas. Por tanto, podemos dividir los herbicidas en:

Herbicidas selectivos: su efecto se da sobre unas especies y no otras (antigramineos,…).

Herbicidas totales: son aquellos que destruyen todo tipo de plantas.

Herbicidas según la forma de actuación sobre las malas hierbas

Ya hemos visto que algunos fitosanitarios actúan por contacto, o bien, son sistémicos o residuales. Del mismo modo, en los productos empleados contra las malas hierbas, tenemos estas mismas formas de actuación actuando de las siguientes formas:

Herbicidas de contacto: son aquellos que destruyen la parte aérea de la planta sobre la que se aplican (matan la parte que tocan).

Herbicidas residuales: estos productos ejercen su acción a lo largo de un tiempo. Se aplican al suelo y permanecen en el mismo, formando una película que elimina la mala hierba cuando esta nace y entra en contacto con ella.

Herbicidas sistémico: estos herbicidas entran en la planta y se distribuyen por su interior con la savia, actuando de forma general en toda ella.

Según el estado de desarrollo de la mala hierba

Se clasifican en dos tipos:

Preemergencia: son aquellos que se aplican antes de que las malas hierbas empiecen a emerger.

Postemergencia: se aplican cuando las malas hierbas ya han aparecido.

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2 comentarios en “Formas y tipos de productos fitosanitarios

  1. los productos fito sanitarios de la clase que sean dejan, residuos en el interior del vegetal que se trata con ellos, o solo se quedan en la superficie, pudiéndose retirar con agua una vez recogido para el consumo?

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    • Hola los hay de los dos tipos los de residuo exterior se lavan, los de residuo interior se metabolizan y tienen un plazo de seguridad. Gracias por leernos. Recomiéndanos. 😉

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