Herbicidas en Olivo Vid Cerezo Ciruelo Manzano Peral Melocotonero Albaricoque

Herbicidas en Olivo Vid Cerezo Ciruelo Manzano Peral Melocotonero Albaricoque

Fuente Boletín de Avisos del Centro de Sanidad y Certificación Vegetal del Gobierno de Aragón

Los herbicidas utilizables pertenecen a tres grupos:

HERBICIDAS PERSISTENTES

Se aplican al suelo para ser absorbidos por las raíces o coleóptilos de las hierbas en germinación. Suelen permanecer largo tiempo en el suelo, necesitan humedad para su actuación y han de aplicarse con el suelo desnudo. ¡Cuidado con las dosis! Emplear las dosis mínimas recomendadas. Si se sobredosifica y siguen lluvias abundantes puede dañarse el cultivo y se puede provocar la contaminación de los acuíferos.
La aplicación de herbicidas persistentes o de su mezcla con foliares deberá hacerse, en su caso, cuando las plantas de cultivo tengan más de cuatro años.

Para utilizar en suelos que se encuentran LIMPIOS DE MALAS HIERBAS en el momento de la aplicación.
F: Frutales O: Olivo V: Vid

HERBICIDAS PERSISTENTES

HERBICIDAS FOLIARES

Han de ser aplicados sobre las partes verdes de las malas hierbas, pudiendo tener efecto sistémico (lento y penetrante) o de contacto (rápido y superficial) por lo que su aplicación deber ser dirigida sin mojar las partes verdes del cultivo. Deben ser empleados en invierno,
4-6 semanas antes de la floración, o como complemento a un tratamiento con herbicidas residuales en primavera o verano. No conviene tratar inmediatamente después de la poda de la vid.

Para utilizar en suelos que se encuentran CON MALAS HIERBAS en el momento de la aplicación.

HERBICIDAS FOLIARES

HERBICIDAS MEZCLAS DE FOLIARES Y PERSISTENTES

Reúnen las características de los dos grupos, por tanto, su aplicación debe ser dirigida contra las malas hierbas, necesitando humedad en el suelo. Su época de aplicación es al comienzo de la primavera. Comprobar si se puede aplicar o no sobre aceituna caída para recolectar.

Para utilizar en suelos que se encuentran CON MALAS HIERBAS en el momento de la aplicación.
F: Frutales O: Olivo V: Vid
IMPACTO AMBIENTAL: BAJO, MEDIO, ALTO

HERBICIDAS MEZCLAS DE FOLIARES Y PERSISTENTES

COMO REDUCIR EL RIESGO DE APARICIÓN DE RESISTENCIAS A LOS HERBICIDAS SEGÚN EL MODO DE ACCIÓN DE LOS MISMOS

En los cultivos leñosos existen poblaciones de coniza y vallico resistentes a glifosato en algunas zonas de España.
En los cuadros, los indicativos en letras que aparecen entre paréntesis en la columna de observaciones informan sobre el modo de acción del herbicida. Para reducir el riesgo de aparición de poblaciones resistentes se recomienda evitar el uso continuado del mismo herbicida o de herbicidas que tengan el mismo modo de acción (por ejemplo: orizalina y pendimetalina, ciclodim y cletodim, etc.), por lo que no se aconseja tratar más de 2 años seguidos con herbicidas que respondan al mismo indicativo, especialmente con los grupos que tienen más riesgo de producir resistencias, y alternar con métodos no químicos (labores, siegas, etc.). Insistimos en la necesidad de extremar las precauciones para evitar la aparición de resistencias.

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Mantenimiento del suelo en olivo

Mantenimiento del suelo en olivo

Fuente Boletín de Avisos del Centro de Sanidad y Certificación Vegetal del Gobierno de Aragón

La aplicación de los herbicidas que tengan en su composición terbutilazina queda restringida a las franjas o los ruedos de los olivos, en plantaciones de más de cuatro años y a una sola aplicación por año. Las calles y bordes de las parcelas que no reciban tratamiento deben sumar como mínimo un tercio de la superficie de cada parcela.
Se restringe el uso de la terbutilazina a un máximo de 1 kg de sustancia activa por hectárea y año.

Las cubiertas vegetales, naturales o sembradas, son útiles para mejorar las características de suelo, aumentando la materia orgánica y los microorganismos. Favorecen la infiltración del agua y reducen la compactación, la erosión y la competencia de las malas hierbas.

Son particularmente recomendables en:

  • Frutales, vid y olivo en parcelas con pendiente.
  • En regadío, como cubierta permanente segada periódicamente.
  • En secano, como cubierta invernal, eliminándola en primavera y verano.

En el manejo de las cubiertas vegetales hay que valorar la competencia con el cultivo por el agua del suelo, su incidencia sobre determinadas plagas y en el control de clorosis, el  aumento del riesgo de heladas de irradiación, etc.
En general, se debe detener el crecimiento de la cubierta cuando el cultivo comienza la extracción de agua en primavera (primeros de abril en olivar, lloro de la vid) mediante
siega química (glifosato), laboreos o siegas mecánicas repetidas. La banda bajo el cultivo ha de mantenerse limpia mediante herbicidas, labores o siegas con palpador.

No se recomienda su implantación en:

  • • Frutales, vid y olivo en suelos muy pedregosos.
  • • En secano, si no se puede eliminar la cubierta verde en verano.
  • • Plantaciones muy jóvenes o en zonas con heladas de irradiación frecuentes, si no se puede garantizar una banda desherbada suficientemente ancha.

En Aragón, en los cultivos leñosos de secano semiárido, son recomendables las cubiertas de cebada, centeno y veza + avena. En zonas más húmedas se pueden emplear también las de trébol blanco, alfalfas enanas y festuca elevada (Festuca arundinacea). Las crucíferas sembradas (tipo colza) o naturales (liviana blanca) pueden ser utilizadas en suelos con tendencia a la compactación.

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Abonado del olivo

Abonado del olivo

Casimiro García García
Doctor Ingeniero Agrónomo
Profesor Titular de Producción Vegetal. Fitotecnia
ETSIA. Universidad Politécnica de Madrid

.

NECESIDADES NUTRICIONALES

Las necesidades responden a la cantidad de elementos nutritivos que el olivo consume a lo largo de su ciclo vegetativo. En estas necesidades están incluidos los requerimientos para:

  • • Producir la cosecha.
  • • Desarrollar nuevos órganos vegetativos: raíces, tallos, brotes y hojas.
  • • Crecimiento de órganos viejos permanentes: tronco y ramas.

El suelo, normalmente, no puede suministrar a una planta perenne los nutrientes necesarios para su crecimiento y producción en el tiempo adecuado. Es por ello, que el agricultor, si quiere atender las necesidades nutritivas del olivar, tendrá que establecer un programa de abonado racional basado en las extracciones de nutrientes por el olivo en relación a la producción esperada, la fertilidad del suelo, el estado de nutrición del árbol y los nutrientes aportados por las reservas contenidas en tallos y hojas viejas.

Las cantidades de nitrógeno, fósforo y potasio que el olivo extrae anualmente, por cada 1.000 kg de aceituna recogida, han sido estudiadas por varios investigadores, y pueden oscilar entre los siguientes valores:

Nutrientes (kg/1.000 kg de aceitunas)
N 15-20
P2O5 4-5
K2O 20-25

Tan importante como conocer las necesidades de nutrientes del olivo es conocer su ritmo de absorción a lo largo de las distintas fases vegetativas, que debe tenerse presente a la hora de aportarlos al cultivo.

Las mayores necesidades de nitrógeno se sitúan en la floración y el cuajado del fruto, en tanto que las de potasio son más importantes a partir del endurecimiento del hueso y el engorde de la aceituna.

Las necesidades de fósforo no presentan unas puntas tan acusadas y son más regulares a lo largo del ciclo.

El plan de abonado debe tener también presente la fertilidad del suelo y sus características
físico-químicas. La realización de análisis de suelos puede orientarnos sobre la capacidad de cada suelo para abastecer de nutrientes, de forma inmediata, a la plantación de olivar, sobre todo en lo que se refiere al suministro de fósforo y potasio.

Dado que el olivar se asienta en su mayor parte en suelos generalmente pobres en materia orgánica, el posible suministro de nitrógeno por su mineralización será escaso. La incorporación al suelo de las hojas viejas y otros residuos vegetales del árbol le aporta a medio y largo plazo materia orgánica.

En cuanto al fósforo, al ser los suelos donde vegeta el olivar, en una gran parte, ricos en carbonato cálcico, el fósforo está precipitado y por tanto no está disponible para el cultivo de forma inmediata. En lo que se refiere al potasio, son frecuentes las deficiencias en los suelos arcillosos en que se asienta el olivar, ya que el potasio está fuertemente fijado a las arcillas y las condiciones de sequía, normales en el cultivo, impiden su absorción.

Con relación al estado nutritivo del olivar, el análisis foliar proporciona una referencia muy válida que nos puede servir de guía para el cálculo del abonado. El análisis foliar es útil no sólo para conocer el nivel de nutrientes antes de que aparezcan deficiencias nutritivas, sino también para conocer la proporción entre ellos, ya que si está desequilibrada puede ocasionar trastornos nutricionales al cultivo.

Como en el olivo se pueden encontrar hojas de tres edades: del año en curso, de un año y de dos años, cuyos contenidos en nutrientes pueden variar, y como éstos también varían a lo largo del año, se debe realizar el muestreo de las hojas en la parada vegetativa del mes de julio y elegir las hojas con pecíolo procedentes de la parte central de la brotación del año. En la tabla 27.5 se muestran los niveles críticos en hojas de olivo.

Los órganos viejos permanentes, durante la brotación y floración, exportan nutrientes a otras partes del olivo. Como estos órganos, más adelante, recuperan del suelo los nutrientes exportados, esta aportación de nutrientes no debe considerarse en el plan de abonado.

En cambio, las hojas viejas sí deben considerarse como aportadoras de nutrientes, pues desde ellas se produce un trasvase de elementos nutritivos hacia los nuevos órganos y estos nutrientes no pueden reponerse a lo largo del ciclo vegetativo porque, poco tiempo después, estas hojas se desprenden del árbol.

Las inflorescencias, botones florales y frutos pequeños recién cuajados, caídos al suelo durante el proceso de floración y cuajado, y las hojas viejas que se desprenden, suponen una reincorporación al suelo de nutrientes que, a medio y largo plazo, pueden ser aprovechados por el olivo.

Papel de los nutrientes en el olivar.

El nitrógeno, es el elemento más importante en la fertilización del olivo. Acelera la actividad vegetativa y el desarrollo de la planta, aumenta la capacidad de asimilación de otros elementos e influye, más que los demás elementos, en la producción. Es poco estable en el suelo, razón por la que hay que tenerlo presente anualmente en los programas de fertilización.

Un abonado nitrogenado excesivo no mejora la calidad del aceite ni la producción, aumenta la sensibilidad a las heladas y a las enfermedades y retrasa la maduración de los frutos. En el olivar tradicional se recomienda aplicar entre 0,5 y 1 kg N/árbol, sin superar, en todo caso, 150 kg N/ha.

El fósforo forma parte de compuestos que intervienen en muchos procesos bioquímicos que tienen lugar en la planta. Acelera la maduración y mejora la floración y el cuajado. La respuesta del olivar a las aportaciones de fósforo es menos evidente que la de nitrógeno y sólo se produce al cabo de unos años de abonado. No suelen ser frecuentes, en las zonas olivareras españolas, los suelos pobres en fósforo, aunque al tener un alto contenido en caliza el fósforo está en forma insoluble. En caso de deficiencia se puede aplicar 0,5 kg P2O5/árbol.

El potasio desempeña una labor importante en el transporte de azúcares en la planta, en la transpiración y en numerosos procesos bioquímicos en los que tiene que estar presente. Aumenta la resistencia del árbol a las heladas y a las enfermedades criptogámicas. Mejora el tamaño y la calidad de los frutos.

El olivo precisa de grandes cantidades de potasio y si la cosecha es abundante y las extracciones han sido elevadas pueden presentarse deficiencias, necrosándose las hojas y defoliándose el árbol. También la deficiencia puede presentarse en años muy secos, en el secano. Las deficiencias de potasio son difíciles de corregir y por ello es importante mantener una adecuada concentración de este elemento en las hojas. El olivar responde bien a las aplicaciones de potasio que se sitúan entre 1 y 2 kg K2O/árbol.

El boro es un microelemento de gran importancia para el olivo, cuya deficiencia aparece más frecuentemente en suelos calizos y terrenos secos. Los olivos con deficiencias en boro presentan problemas en la floración y en el cuajado, con elevado número de frutos deformes. A veces la deficiencia se confunde con la de potasio.

El hierro es otro microelemento que debe ser tenido en cuenta en el olivo, que puede manifestar deficiencias en hierro aún estando este elemento presente en el suelo, debido a la inmovilización que produce el ión bicarbonato sobre este nutriente. Los árboles afectados por clorosis férrica presentan síntomas característicos de clorosis en las hojas.

En cuanto a los elementos secundarios, el calcio, es un elemento al que tradicionalmente se le ha prestado poca atención, porque la mayor parte del olivar está asentado en suelos muy
calizos y existe la errónea teoría, de que al haber mucho calcio en el suelo, el olivo ya absorberá el necesario; pero este calcio está en formas insolubles y por tanto puede ser necesario la aplicación de fertilizantes que aporten calcio soluble.

Deficiencias nutritivas

En la tabla siguiente se presentan los síntomas más frecuentes de deficiencias nutritivas en el olivar.

Elemento nutritivo Síntomas observados debido a deficiencias
Nitrógeno Raquitismo, entrenudos cortos, las hojas quedan pequeñas, deformadas y algunas veces con clorosis difusas, pudiendo aparecer más tarde algunos tintes rojizos sobre todo en las hojas viejas.
Ésta es una de las causas por la que, a veces, el ovario no alcanza su completo desarrollo.
Fósforo Algunos de los síntomas de carencia de fósforo son parecidos a los del nitrógeno, especialmente el poco desarrollo de las hojas y otras partes del árbol, pero sin presentar deformaciones como en aquel caso. Hojas de menor tamaño, en las que, en la parte apical, aparecen zonas de color verde más claro, mientras que se mantiene el color normal, o incluso más oscuro, en la zona próxima al pedúnculo.
Pueden aparecer pequeñas manchas cloróticas, sobre todo al final de verano y en invierno.Zonas necróticas, principalmente por la parte del ápice, y casi siempre marginales; corrientemente en invierno oprincipios de primavera. En ocasiones se ven olivos con este síntoma y no hay hojas con los anteriormente descritos.
Potasio Suelen manifestarse antes en los tejidos y partes más viejas, produciendo un debilitamiento de los mismos, porque al ser un elemento muy móvil, emigra fácilmente de un sitio a otro de la planta, y los tejidos más viejos se agotan en beneficio de los más jóvenes. Reducción del crecimiento vegetativo. Hojas más pequeñas que las normales y tienen en el ápice una zona de colormás o menos atabacado; en algún caso esa zona está en el borde pero casi siempre cerca del ápice; alguna vez losbordes se enrrollan. Normalmente no hay zona de transición entre la parte enferma y la que parece sana.
Calcio Intensa clorosis en las hojas en la parte apical, pudiendo variar el color de amarillo verdoso en las hojas jóvenes, al amarillo anaranjado en las más viejas; también en las hojas viejas pueden verse alguna vez zonas necrosadas e incluso bordes rasgados.El sistema radicular se desarrolla poco y cuando el proceso está avanzado, las partes terminales adquieren a veces una consistencia gelatinosa.
Magnesio Zonas cloróticas en las hojas que avanzan desde el ápice hasta la base, siendo gradual la transición de una zona a otra,por lo que no hay una línea clara de separación entre ambas. Si continúa la situación deficitaria, puede haberdefoliación en las ramitas jóvenes, acompañada de necrosis en las partes terminales, así como de una reduccióngeneral del crecimiento de la planta.
Azufre Este elemento interviene también en la formación de la clorofila y su falta produce una clorosis parecida a la de la carencia de nitrógeno.
Boro El síntoma más corriente en las hojas es la presencia en la parte apical de una mancha que parece como una quemadura, e incluso con alguna parte necrótica; en estas hojas es muy característica la existencia de una zona amarillenta, que suele haber entre la parte enferma y la de aspecto normal de la hoja.En ocasiones, además de algunas deformaciones, puede tener lugar una considerable caída de hojas, llegando aformarse lo que se conoce como “escobas de bruja”.Cuando la falta de boro no es muy acusada, la fructificación puede ser aparentemente normal, pero el fruto formado tiende a caer, especialmente en el verano. Otras pocas veces, algunos frutos llegan a madurar, pero suelen estar muydeformados, lo que da lugar a lo que se conoce como “cara de mono”.Cuando hay exceso de boro, se observan zonas necróticas en la parte apical de las hojas, no habiendo transición entre una parte y otra de la hoja. Los árboles fuertemente afectados por la toxicidad no producen flores.
Cobre Acortamiento de los entrenudos, pudiendo llegar a formar “rosetas”, acompañado a veces de una anómala ramificación
Hierro Síntomas muy claros de clorosis (clorosis férrica), más visible en las hojas jóvenes, que puede acentuarse y, en los casos extremos, producir necrosis en los bordes y ápices.
Manganeso Clorosis en las hojas con síntomas variables y a veces acompañada de necrosis.
Zinc La carencia de zinc produce la aparición de manchas amarillas en las hojas adultas y una detención del crecimiento delos brotes, con acortamiento de los entrenudos dando lugar a la formación de “rosetas”, parecidas a lo que ocurre con la falta de cobre.

Fuente: Faustino de Andrés Cantero (1997)

RECOMENDACIONES DE ABONADO

Dados los diversos escenarios en que se cultiva el olivar y los diferentes sistemas de  aplicación de los nutrientes, se van a indicar las recomendaciones en cada uno de ellos.

Olivar de secano. Aplicación al suelo

La variabilidad de las producciones en secano, es esencial a la hora de programar el abonado, que también depende de otras muchas variables ya comentadas. En base a todas ellas el agricultor puede optar por utilizar sólo abonos nitrogenados, (en zonas menos productivas, bien abastecidas de fósforo y potasio) o utilizar abonos complejos sólidos o líquidos.

El fósforo y el potasio pueden incorporarse en otoño, si se aplican por separado, o después de la recolección si se aportan junto al nitrógeno. Cuando se aplican los tres elementos juntos, mediante un abono complejo, o se aplican sólo abonos nitrogenados es preferible hacer la aplicación inmediatamente después de la recolección, para aprovechar todas las lluvias primaverales y posibilitar el paso de los nutrientes a la solución del suelo.

La forma tradicional de aplicar los fertilizantes al olivar de secano es aportarlos al suelo, cerca de las raíces absorbentes, que están distribuidas por medio de las calles del olivar en el horizonte superficial, que es el mejor aireado y el más rico en elementos nutritivos.

Si se aplican fertilizantes sólidos nitrogenados simples o complejos, lo normal es distribuirlos con abonadoras centrífugas, en superficie, por medio de las calles del olivar, y enterrarlos a continuación con una labor. Cuando se aplican fertilizantes líquidos neutros, éstos pueden distribuirse con maquinaria adaptada a las cubas que se usan para los tratamientos fitosanitarios. A modo de orientación, en la tabla siguiente se presenta una recomendación de abonado, para distintos niveles de producción esperada, con un NPK sólido con boro, que por su equilibrio nutritivo está adaptado al olivar.

Recomendación de abonado del olivo (kg/ha)
Producción aceituna (kg/ha) NPK 20-8-14-0,1 B
< de 1.500 150
1.500-3.000 300
3.000-4.500 400
4.500-6.000 500
> de 6.000 600

También se pueden aplicar otras fórmulas de NPK sólidos que igualmente se adaptan a las necesidades del olivo, como el 20-5-10 y otras con equilibrio similar.

Si se utilizan abonos complejos líquidos, más versátiles desde el punto de vista de su fabricación, las fórmulas que se pueden utilizar son muy variadas, adaptadas a cada explotación olivarera, siendo las mas usuales 9-3-11 y 6-2-10. En este caso, es frecuente utilizar dos fórmulas distintas a lo largo del ciclo del cultivo.

En el olivar de secano, también se utilizan fertilizantes sólidos compuestos de “mezcla”, que
permiten la aplicación de fórmulas específicas.

Olivar de riego. Fertirrigación en riego por goteo.

Lo primero es definir el plan de abonado anual y la cantidad de nutrientes a aportar al olivar, teniendo en cuenta la producción estimada y las extracciones, ya que las reservas del suelo en este caso no se consideran. Las aportaciones de nutrientes por el agua también deben tenerse en cuenta. El análisis foliar del año anterior nos servirá para afinar los cálculos.

Las cantidades de nutrientes N, P2O5 y K2O a aportar mensualmente por olivo a lo largo  de la campaña de riegos no debe ser homogénea, dependiendo del momento del ciclo vegetativo en que se encuentren los árboles. El nitrógeno se debe aportar en mayor proporción en el periodo primavera-verano (marzo -julio), época en la que se produce una mayor demanda de este nutriente como consecuencia del gran crecimiento vegetativo y del cuajado y crecimiento inicial del fruto, recomendándose reducir su dosis a partir del mes de agosto, tras el  endurecimiento del hueso.

El fósforo se podrá aportar en cantidades mensuales prácticamente iguales a lo largo de la campaña, teniendo en cuenta el escaso movimiento del fósforo en el bulbo, lo que hace pensar que se producirán mínimas pérdidas de este elemento por lixiviación, aunque sí bloqueos, lo que aconseja el fraccionamiento.

El potasio se aportará en mayor proporción a partir del endurecimiento del hueso hasta el
final de verano y especialmente durante el otoño, para así poder atender la gran demanda
que supone la extracción de este nutriente por los frutos en esta época del año (efecto sumidero), demanda que puede dejar desabastecido el árbol a final del ciclo (necrosis en hojas y defoliación), que afectará al desarrollo vegetativo y productivo en la campaña siguiente, haciendo al árbol más sensible a ciertas enfermedades (repilo y vivillo).

En la tabla siguiente se indican los porcentajes mensuales de reparto de la dosis anual de nutrientes.

Aportaciones mensuales de nutrientes en fertirrigación (%)
Mes N P2O5 K2O
Marzo 4,5 4 2
Abril 4,5 4 2
Mayo 22 17 10
Junio 22 17 10
Julio 21 17 21
Agosto 11 17 22
Septiembre 10 17 22
Octubre 5 7 11

Fuente: P. Ramos (2009)

En olivar de riego se aconseja lo siguiente:
• Abonar siempre que se riega (incluso si está lloviendo). No dejar intervalos de tiempo de riego sin fertirrigar. Sólo en casos de problemas de salinidad, habrá que tener en cuenta
una fracción de lavado al final del riego donde no se aportarán fertilizantes.
• No cambiar nunca los goteros de sitio.
• Abonar siempre que sea posible con soluciones ácidas. El pH a la salida del gotero debe estar en torno a 6,5. Es preferible siempre los riegos de alta frecuencia, es decir, mayor número de riegos para una misma cantidad de agua. En cuanto a los fertilizantes que se utilizan, por su facilidad de manejo, se están imponiendo los abonos líquidos: soluciones nitrogenadas y NPK cuyo equilibrio nutritivo se adapte a las necesidades del cultivo en cada momento y abonos que aporten elementos secundarios y microelementos si el cultivo los precisa.

Aportación de abonos vía foliar

El olivo responde bien a las aportaciones de nitrógeno, potasio y microelementos (excepto el hierro) por vía foliar, que pueden realizarse aprovechando tratamientos de productos fitosanitarios y que están especialmente indicadas en tiempo seco.

La absorción foliar de los nutrientes se favorece si la temperatura ambiental es suave, si la humedad ambiente es elevada y si el olivo tiene una proporción importante de hojas jóvenes, lo que sucede de abril a julio. La utilización de agentes mojantes favorece la adhesión del producto a las hojas y facilita su absorción.

Cuando se realicen aplicaciones foliares de nitrógeno y potasio, hay que considerar que son
complementarias del abonado practicado al suelo o por fertirrigación y tenerlas en cuenta para descontarlas.

El olivo tiene una hoja que admite muy bien el abonado foliar; por tanto, en secano y siempre que sea posible, se recomienda aportar los fertilizantes vía foliar.

Para la aportación de nitrógeno se puede utilizar urea cristalina, con un contenido en biuret inferior al 0,25%. Aunque se han hecho aplicaciones con concentraciones de hasta un 5% sin producirse fitotoxicidad, es preferible rebajar la concentración hasta la mitad y hacer dos aplicaciones al 2,5%. La aplicación debe hacerse en primavera. Respecto al potasio, cuando se aplica nitrato potásico las concentraciones oscilan entre 1,25% y 2,5% y preferiblemente debe utilizarse en el otoño.

Abonado en olivo para Producción Integrada (PI).

La PI en el cultivo del olivar ha ido creciendo hasta abarcar, en el año 2008, 194.000 ha (un 40% de la superficie total nacional). Las explotaciones que utilicen técnicas de PI en el
cultivo del olivar deberán cumplir distintas normas, de las que resumimos las más importantes en cuanto al abonado.

Es obligatorio realizar la fertilización mineral teniendo en cuenta extracciones, fertilidad del suelo y estado nutricional de la planta. Anualmente se realizarán análisis foliares y cada 4 años de suelos. Se debe cumplir la normativa vigente para la protección de las aguas a la contaminación de nitratos. Está prohibido superar en secano 70 kg N/ha en olivar tradicional y 100 kg N/ha en olivar intensivo. En riego superar 120 y 150 kg N/ha respectivamente. También aplicar los fertilizantes en diciembre y enero sobre suelo desnudo.

Producción integrada en Olivo

Ejemplo de abonado en olivo proporcionado por el siam

Abonado olivo 01 Abonado olivo 02

 

NOTAS ESPECIFICAS
Uso de Sulfato Potásico sólo a partir de Septiembre
En este cultivo y en las zonas vulnerables a la contaminación por nitratos definidas por Orden de 20 de Diciembre de 2001 (B.O.R.M:.nº 301, de 31 de Diciembre de 2001) las dosis de nitrogeno empleadas deben limitarse a las indicadas en el anexo IV de la Orden de 3 de Diciembre de 2003 (B.O.R.M. nº 286, de 12 de Diciembre de 2003) por el que se aprueba el Código de Buenas Prácticas Agrarias de la Región de Murcia.
NOTAS GENERALES:
Estas recomendaciones orientativas de abonado se adaptan a las Normas Técnicas de Producción Integrada de la Región de Murcia.
Procurar no combinar en el mismo riego Nitrato Cálcico con ningún otro fertilizante.
Procurar no combinar en el mismo riego Nitrato Amónico + Acido Fosfórico.
Procurar no mezclar en el mismo riego Quelato de Hierro con Acido Fosfórico.

 

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Estados fenologicos del Olivo

Estados fenologicos del Olivo, olea europaea

Introducción:
La escala extendida BBCH es un sistema para una codificación uniforme de identificación fenológica de estadios de crecimiento para todas las especies de plantas mono – y dicotiledóneas.

Es el resultado de un grupo de trabajo conformado por el Centro Federal de Investigaciones Biológicas para Agricultura y Silvicultura (BBA) de la República Federal Alemana, el Instituto Federal de Variedades (BSA) de la República Federal de Alemania, la
Asociación Alemana de Agroquímicos (IVA) y el Instituto para Horticultura y Floricultura en Grossbeeren/ Erfurt, Alemania (IGZ).

El código decimal, se divide principalmente entre los estadios de crecimiento principales y secundarios y está basado en el bien conocido código desarrollado por ZADOKS et al. (1974) con la intención de darle un mayor uso a las claves fenológicas.

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Cuadernos de Campo de Produccion Integrada

Cuadernos de Campo de Produccion Integrada.

Este articulo intenta facilitar los enlaces a distintos cuadernos de campo para la gestión de la producción integrada de Cultivos, no de deben confundir con el cuaderno de explotación o cuaderno de campo editado con el ministerio, la gestión integrada de plagas es un escalón mas en la gestión del cultivo, con muchos mas parámetros y consideraciones.

En mi opinión la Producción Integrada es la forma mas inteligente y rentable de llevar la gestión de una explotación agrícola, ya que no solo supone la optimizan de recursos sino que además intenta que el manejo de insumos tenga siempre el enfoque técnico adecuado.

Os recomiendo una lectura de los cuadernos de los que se puede aprender mucho.

Próximamente presentaremos algunos de Cuadernos de Campo de Producción Integrada en formato libro de Excel que facilitará su gestión y manejo.

*(Deberán ser completados con el cuaderno de Campo de Contabilidad)

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Repilo en olivo – Fusicladium oleagineum

Repilo en olivo – Fusicladium oleagineum

El Repilo del olivo, causado por el hongo Spilocaea oleagina (Castagne) Hughes (sinónimo Cycloconium oleaginum) es una enfermedad extendida por toda la región Mediterránea, así como por otras áreas templadas y subtropicales del mundo donde se cultiva el olivo.

Las condiciones favorables para el desarrollo de esta enfermedad son:

– Temperaturas medias comprendidas entre 10 ºC y 20 ºC.

– Al mismo tiempo, que la hoja permanezca mojada durante 24 horas por lluvia, niebla o humedad ambiental.

Debido a que estas condiciones son altamente probables en esta época del año, les recomendamos que es conveniente un tratamiento en aquellas zonas donde reiteradamente se manifieste dicha enfermedad.

Los tratamientos son preventivos.

Es necesario mojar muy bien toda la masa foliar del arbol y preferentemente las zonas bajas e internas, que es donde mas frecuentemente se desarrolla la enfermedad.

En caso de producirse lluvias intensas tras el tratamento, sería conveniente repetirlo.

Los productos recomendados son los Compuestos de Cobre, autorizados para tal fin.

Recordamos que la reducción en el aporte de abono nitrogenado y la aireación producida por una buena poda, favorecen el control del Repilo.

Esta enfermedad provoca graves defoliaciones prematuras que conllevan el debilitamiento progresivo del árbol y una disminución importante de productividad. Además hay que considerar el coste económico y medioambiental de los tratamientos fungicidas rutinarios utilizados para su control.

La utilización de fungicidas protectores, especialmente cúpricos, para el control del Repilo constituye una práctica habitual del cultivo del olivo. En la actualidad se tiende a una disminución del numero de materias activas, especialmente las más peligrosas para el hombre o el medio, y a la búsqueda de nuevas medidas alternativas de control de enfermedades vegetales.

La inducción de resistencia, fenómeno por el cual se estimulan las defensas propias de la planta frente al ataque de patógenos, ha sido ensayado con éxito en diferentes cultivos. Por ello, se planteó el presente trabajo cuyos objetivos fueron conocer el efecto de diferentes bioactivadores vegetales y fungicidas cúpricos sobre la germinación in vitro de conidias, conocer las posibilidades de inducción de la resistencia sistémica adquirida (SAR) en olivo mediante dichos productos y estudiar el efecto de la nutrición nitrogenada sobre las infecciones del Repilo en campo y en hojas separadas e inoculadas artificialmente. Los experimentos del efecto sobre la germinación de S. oleagina han mostrado que los fungicidas cúpricos difirieron significativamente entre sí, con una dosis de inhibición del 50% (DI50) oscilando entre 5.6 y 147.9 mg Cu/l, indicando así que la eficacia in vitro de estos productos no depende únicamente de la concentración de cobre, sino también de la formulación del producto comercial. Algunos de las bioactivadores vegetales también mostraron efecto sobre la germinación de conidias, llegando a inhibir totalmente la germinación en la mayoría de los casos. La capacidad de diversos bioactivadores y productos cúpricos para inducir resistencia al Repilo en olivo se ha evaluado utilizando plantones inoculados artificialmente.

Los productos ensayados son potencialmente eficaces para inducir resistencia (SAR) contra S. oleagina en plantones de olivo, ya que los productos como Regalis, la mezcla H3PO3+KOH, Bion 50 y Alerte lograron una reducción media de la incidencia de la enfermedad de más del 60%. El momento del tratamiento también influyó en la eficacia de algunos productos, como Bion 50 y KH2PO4, que mostraron mayor capacidad de reducción de la enfermedad en el tratamiento anterior y posterior a la inoculación, respectivamente.

Los productos cúpricos también mostraron cierto efecto inductor de resistencia aunque menos acentuado, observándose una reducción de la severidad de la enfermedad de hasta un 50% en el caso del producto Nordox.


Desde mediados de agosto ha empezado a aparecer “repilo visible” en las primeras hojas de la brotación de este año. A partir de esas lesiones se pueden infectar las hojas terminales de dicha brotación y los frutos (incluido el pedúnculo).
Si no se ha realizado ningún tratamiento, se recomienda hacerlo ahora utilizando algún compuesto a base de cobre y mojando bien todo el olivo.

Principales enfermedades del olivo

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Mosca del olivo – Batrocera oleae

Mosca del olivo – Batrocera oleae

La mosca del olivo (Bactrocera oleae) es una de las principales plagas del olivar, especialmente problemática en zonas de veranos templados. La incidencia de este insecto sobre la producción de aceituna de mesa puede suponer la pérdida del valor comercial de las aceitunas. En el olivar destinado a la producción de aceite, la incidencia de la mosca del olivo como plaga es sobre la calidad de los aceites obtenidos, en los que se eleva la acidez, en distinta intensidad en función de las condiciones en las que se mantiene en campo y el tiempo que se almacena en la almazara antes de su molturación. La pérdida de aceite por ataque de este insecto no es significativa.


El tipo de tratamiento se elegirá en función de la situación en la parcela a proteger. Si los niveles de picada son bajos o ya se ven agujeros de salida, el tratamiento será de “parcheo”.

Si se ve mucha picada reciente, se elegirá un tratamiento “total”. En ambos casos se deberán cumplir los plazos de seguridad.

Tratamiento por parcheo: deltametrín + proteína, dimetoato + proteína, imidacloprid + proteína, Spinosad.
Tratamiento total: fosmet (plazo de seguridad de 30 días), imidacloprid (plazo de seguridad de 7 días).
Nota. Prestar especial atención a las indicaciones de las etiquetas para ver si el producto comercial que se quiere usar está registrado para el olivo, o para ver las condiciones de aplicación.

Hembra de mosca del olivo momentos antes de insertar el huevo en la aceituna.

La hembra adulta pone huevos en las aceitunas turgentes, y no en las arrugadas que están afectadas por el estrés hídrico, las cuales desecha. Con su ovopositor atraviesa la piel de la aceituna y coloca un solo huevo, dejando una marca marrón, de forma más o menos triangular, que indica que la aceituna está picada.

Picadas de mosca del olivo.

En el interior de la aceituna se desarrolla la larva, generando una galería en la pulpa mientras se alimenta. Las larvas según su desarrollo son de primera, segunda o tercera edad, lo cual se observa con facilidad viendo el tamaño de la galería formada.

Larva de primera edad en el interior de la aceituna.

Larva de segunda edad de la mosca del olivo en el interior de la aceituna.

Las larvas de las primeras generaciones de mosca del olivo pupan en el interior de la aceituna. Antes de pupar, las larvas practican un orificio de salida por el que el adulto alado abandonará la aceituna.

Pupa de mosca del olivo en el interior de la galeria formada en la aceituna.

Orificio de salida del adulto o larva de la mosca del olivo, según la generación.

Con la llegada del frío, la última generación de mosca del olivo, pupa en el suelo, dónde la larva se entierra a cierta profundidad para pasar el invierno.

Larva de la mosca del olivo enterrándose en el suelo, para pupar y pasar el invierno.

Para establecer las estrategias de lucha se utilizan placas cromotrópicas con feromona sexual y trampas McPhail con atrayente alimentario (solución de fosfato biamónico al 4%) para establecer los niveles poblacionales. Esta información, junto con el porcentaje de aceituna picada, es la base para determinar los tratamientos contra este insecto.

Placa cromotrópica para el seguimiento de las poblaciones de mosca del olivo.

Fuente http://www.olearum.com

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